El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Mike Johnson, aseguró que Washington no enviará tropas y que el objetivo principal es la estabilización económica y el fin del "narcoterrorismo" en Venezuela bajo la gestión de Delcy Rodríguez.
En un intento por calmar las aguas tras la captura de Nicolás Maduro y el despliegue naval en el Caribe, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, ofreció declaraciones clave que delinean el rumbo de la política exterior estadounidense hacia Venezuela. Al salir de una sesión informativa clasificada con funcionarios de la administración de Donald Trump, Johnson fue tajante: “No estamos involucrados en un cambio de régimen”.
Sin tropas de Estados Unidos sobre el terreno
A pesar de la retórica agresiva de las últimas semanas y el bloqueo total a las exportaciones energéticas, Johnson descartó de plano el envío de militares al país sudamericano. El legislador enfatizó que Estados Unidos reconoce la autoridad de la "presidenta encargada", Delcy Rodríguez, y que la expectativa es que su gobierno logre la continuidad institucional sin intervención armada extranjera.
“No estamos involucrados con militares sobre el terreno allí. Como saben, ahora hay una presidenta encargada que asumió el cargo y ellos continuarán”, sostuvo Johnson, buscando disipar los temores de una ocupación militar a gran escala.
Del narcoterrorismo a la reparación petrolera
Uno de los puntos centrales de la sesión informativa en el Congreso fue la seguridad regional. Johnson expresó que la mayor esperanza de Washington es que la nueva administración venezolana rompa definitivamente con las actividades de narcoterrorismo que se le atribuían a Nicolás Maduro.
Sin embargo, el interés de Estados Unidos no es solo securitario, sino también energético. La agenda discutida con los funcionarios de Trump incluyó:
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Suministro de petróleo: Cómo estabilizar el flujo de crudo venezolano hacia los mercados internacionales.
Infraestructura: El rol de las compañías petroleras estadounidenses en la reparación de la infraestructura de PDVSA, actualmente al borde del colapso técnico.
Financiamiento: Johnson aclaró que no prevé el uso de dinero de los contribuyentes estadounidenses para costear procesos electorales en Venezuela.
Un voto de confianza a la gobernanza local
Para el liderazgo del Congreso, el problema de Venezuela no reside en su capacidad productiva o en su gente, sino en la calidad de su gobierno. “Es un país competente con buena gente; solo necesitan una mejor gobernanza”, afirmó Johnson ante las cámaras de CNN y CBS.
La postura oficial sugiere que Estados Unidos adoptará ahora un rol de supervisor estratégico y socio comercial, alejándose de la figura de fuerza invasora, mientras observa de cerca si el gobierno provisional de Delcy Rodríguez logra ordenar el control de la estatal petrolera y distanciarse del esquema delictivo del pasado.