Geopolítica: cumplió una semana el golpe que cambió la historia de Venezuela ¿y de Latinoamérica?
-La operación de Estados Unidos en Venezuela revolucionó el tablero de la geopolítica.
-Las bombas que cayeron sobre Caracas el 3 de enero aun retumban.
PorElEditor Mendoza
10 de enero de 2026 - 16:45
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La madrugada del 3 de enero cambió dramáticamente la geopolítica.
A las 2:00 de la madrugada del sábado 3 de enero, Caracas no despertó; simplemente dejó de dormir. No hubo sirenas antiaéreas previas, solo el estruendo seco y coordinado que sacudió los cimientos de Fuerte Tiuna y La Carlota. Venezuela cambió en minutos. ¿Y Latinoamérica? La geopolítica, en shock.
En los barrios de Petare y el 23 de Enero, la gente se asomó a las ventanas, no para ver fuegos artificiales, sino para presenciar cómo el cielo se iluminaba con la precisión quirúrgica de la Operación Absolute Resolve. En cuestión de cuarenta minutos, la historia de Venezuela había girado 180 grados.
La noticia corrió primero por grupos de WhatsApp y redes sociales antes de que cualquier medio oficial pudiera reaccionar: Nicolás Maduro y Cilia Flores no estaban. No se habían fugado; habían sido extraídos.
El amanecer del silencio
El domingo 4 de enero, Caracas amaneció bajo una calma irreal, casi eléctrica. Las calles, habitualmente ruidosas, estaban desiertas. No había transporte público, y los comercios permanecieron con las santamarías abajo. La confirmación llegó desde Washington, no desde Miraflores. El Departamento de Defensa de los Estados Unidos anunció que el mandatario venezolano había sido trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo.
Nicolás maduro
Nicolás Maduro bajo el control de fuerzas de Estados Unidos. La imagen fue publicada por Donald Trump
En Venezuela, el vacío de poder se sentía físico. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), descabezada en su vértice máximo, se replegó a los cuarteles. No hubo el levantamiento popular masivo que algunos predecían, ni la resistencia armada encarnizada que prometía la retórica oficialista. Hubo, en cambio, un silencio de estupor. Mientras en ciudades como Miami o Madrid la diáspora llenaba las plazas con banderas tricolores, en Caracas reinaba la incertidumbre. "¿Y ahora quién manda?", era la pregunta que se murmuraba en las colas de las pocas panaderías abiertas.
Lunes de tribunales y diplomacia forzada
El lunes 5 de enero, la imagen que dio la vuelta al mundo no fue la de un desfile militar en Los Próceres, sino la de Nicolás Maduro compareciendo ante una corte federal en Manhattan, declarándose "no culpable". Esa foto, más que cualquier decreto, selló la sensación de "dominio" estadounidense que ahora permea la atmósfera nacional. La soberanía, palabra sagrada en el discurso de la última década, parecía haberse disuelto en el aire acondicionado de un tribunal norteamericano.
En Caracas, Delcy Rodríguez, asumiendo la figura de "presidenta encargada" en medio de la emergencia, denunció la operación como un "secuestro". Sin embargo, la retórica incendiaria chocaba con una realidad pragmática: la administración de Donald Trump había demostrado que las líneas rojas ya no existían.
El giro pragmático
Hacia el miércoles 7 de enero, la narrativa cambió drásticamente. Lo que comenzó como una denuncia de agresión, mutó rápidamente hacia la supervivencia política. Se filtraron reportes de que el Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, había establecido canales directos con los remanentes del gobierno en Caracas. La instrucción parecía clara: "estabilización y transición", o enfrentar más consecuencias.
La población venezolana, experta en leer entre líneas, notó el cambio. Las fuerzas de seguridad del Estado, antes omnipresentes en la represión política, bajaron el perfil. Se reportó la liberación discreta de un grupo de presos políticos, un gesto que muchos interpretaron no como benevolencia, sino como la primera cuota de pago exigida por la nueva autoridad de facto que operaba desde el norte.
Soberanía tutelada
Llegamos al día de hoy, 10 de enero de 2026, la fecha que constitucionalmente marcaba el inicio de un nuevo período presidencial. Pero no hubo juramentación en el Palacio Federal Legislativo con la pompa habitual. En su lugar, el ambiente es el de una administración intervenida.
Trump y Marco Rubio
La desafiante advertencia de Estados Unidos a Venezuela.
Redes
La llegada confirmada de una delegación de "funcionarios diplomáticos" del Departamento de Estado a Maiquetía ayer viernes terminó de dibujar el nuevo paisaje. Aunque la bandera tricolor sigue ondeando en el Panteón Nacional, las decisiones críticas sobre la economía, el petróleo y el orden público parecen estar pasando por el filtro de la "cooperación" impuesta por Washington.
La semana cierra con una Venezuela que no es la misma del 31 de diciembre. No es aún una democracia plena, ni una colonia declarada, sino un territorio en el limbo, donde el poder formal sigue en Miraflores, pero el poder real —el que mueve los aviones y dicta los tiempos judiciales— habla inglés y despacha desde la Casa Blanca. Para el ciudadano de a pie, la vida continúa entre el alivio de un cambio largamente esperado y el vértigo de saber que su destino se decide, más que nunca, fuera de sus fronteras.
Cronología de la Operación Absolute Resolve
Sábado, 3 de enero (02:00 AM)
El hecho: Ejecución de la operación militar estadounidense Absolute Resolve.
Detalle: Fuerzas especiales realizan una extracción quirúrgica en Caracas. Nicolás Maduro y Cilia Flores son trasladados fuera del país sin resistencia armada significativa.
Domingo, 4 de enero
La confirmación: El Departamento de Defensa de EE. UU. confirma la custodia de los mandatarios.
Reacción interna: Caracas amanece en un "silencio de estupor". La FANB se acuartela y no hay movilización de milicias ni levantamientos populares. El comercio permanece cerrado.
Lunes, 5 de enero
La imagen: Nicolás Maduro comparece ante una corte federal en Manhattan, Nueva York, declarándose "no culpable".
Política local: Delcy Rodríguez asume la vocería del gobierno remanente y denuncia un "secuestro", aunque sin capacidad de maniobra militar.
Miércoles, 7 de enero
El giro pragmático: Se filtran contactos directos entre Marco Rubio (Secretario de Estado de EE. UU.) y funcionarios en Caracas.
La señal: Comienza la liberación discreta de presos políticos clave como gesto de buena voluntad hacia la nueva autoridad de facto. Las fuerzas de seguridad reducen su perfil en las calles.
Viernes, 9 de enero
La intervención física: Aterriza en el aeropuerto de Maiquetía una delegación de funcionarios diplomáticos y técnicos del Departamento de Estado de EE. UU., marcando el inicio visible de la tutela administrativa.
Sábado, 10 de enero
El nuevo orden: Fecha constitucional de toma de posesión.
Situación: No hay ceremonia oficial en el Palacio Legislativo. Se consolida el escenario de una administración intervenida, donde el gobierno local mantiene la forma, pero las decisiones estratégicas se coordinan desde Washington.