El juicio por el crimen de Federico Martín Aramburu tuvo este lunes uno de sus momentos centrales: Loïk Le Priol, principal acusado por el asesinato del ex Puma nacido en La Plata, volvió a sentarse en el banquillo y declaró ante el Tribunal Penal de París.
Le Priol volvió a reconocer que fue quien realizó los disparos que terminaron con la vida de Aramburu, pero sostuvo que no existió una decisión previa de matarlo. Según su versión, estaba alcoholizado y reaccionó por un “puro reflejo militar” después de haber sido acorralado y, según afirmó, haber recibido una “paliza total” durante la pelea.
Durante el interrogatorio de su defensa, el acusado también se dirigió a la viuda y a los hijos de Aramburu para pedirles perdón. A la vez, intentó desligar a su exnovia Lyson R., acusada de complicidad por haber conducido el vehículo aquella noche, y afirmó que ella actuó porque “estaba enamorada”.
Pero su declaración quedó atravesada por un punto que el tribunal ya había escuchado durante las audiencias anteriores: varios testimonios y peritajes cuestionaron la idea de una reacción espontánea.
Lo que no encaja en su historia
El presidente del tribunal confrontó a Le Priol con el análisis de la trayectoria de los disparos y señaló que los dos últimos impactos mortales se produjeron cuando Aramburu ya se había apartado y estaba cayendo. Para la acusación, ese dato resulta relevante frente a la versión de un peligro inmediato.
El mozo del bar declaró que, después de que la primera pelea había terminado y mientras Aramburu se retiraba hacia su hotel, escuchó a Le Priol decir: “Lo voy a matar”. También declaró un guardia de seguridad que afirmó haberlo visto cargar deliberadamente el arma antes de salir del local. Esos relatos fueron utilizados para cuestionar la explicación del principal acusado.
Los peritos psicológicos y psiquiátricos tampoco avalaron la explicación basada en un episodio de estrés postraumático o en una supuesta reacción vinculada con su experiencia militar. En sus informes describieron una marcada tendencia violenta, un perfil narcisista y antecedentes de “odio verbal”, según lo expuesto durante el juicio.
Más detalles de su declaración
Le Priol también negó ante los jueces que hubiera una motivación racista o política detrás del crimen y calificó esas versiones como una construcción de la prensa. Además, admitió haber intentado obstaculizar la investigación al pedirle a su expareja que destruyera la tarjeta de su teléfono para hacer desaparecer pruebas.
El acusado, por otra parte, marcó distancia de Romain Bouvier, el otro principal sospechoso, y aseguró que no tiene previsto volver a verlo.
La causa por el crimen de Federico Martín Aramburu busca determinar qué ocurrió aquella madrugada en París y cuál fue el grado de responsabilidad de cada uno de los acusados.
El ex Puma, referente del rugby argentino y oriundo de La Plata, fue asesinado después de una pelea en un bar. El juicio intenta reconstruir esos últimos minutos a través de testimonios, pericias y ahora también de la propia versión de Le Priol.
Tras la presentación del testimonio de Le Priol este lunes, el proceso penal entrará directamente en su etapa final a partir de este martes 22 de septiembre, fecha en la que la fiscalía y las querellas comenzarán a exponer sus alegatos finales. Con las solicitudes de pena formalizadas y los últimos argumentos de las defensas previstos para el jueves, todas las partes quedarán a la espera de la sentencia definitiva del tribunal, pautada para el viernes 25 de septiembre.