El policía Ricardo Gabriel Ayala fue detenido tras quedar firme el fallo que lo condenó a 16 años de prisión por el ataque a tiros contra el joven Lucas Cabello, quien quedó parapléjico, en noviembre de 2015 en el barrio porteño de La Boca.
Por el ataque a tiros ocurrido en 2015 el joven quedó parapléjico. El policía condenado deberá cumplir la condena al quedar firme el fallo.
El policía Ricardo Gabriel Ayala fue detenido tras quedar firme el fallo que lo condenó a 16 años de prisión por el ataque a tiros contra el joven Lucas Cabello, quien quedó parapléjico, en noviembre de 2015 en el barrio porteño de La Boca.
La detención se concretó luego de una resolución de la Corte Suprema de Justicia de la semana pasada, donde dejó firme la sentencia contra el integrante de la por entonces Policía Metropolitana Ricardo Gabriel Ayala, al rechazar un recurso presentado por su defensa, según informó hoy el sitio fiscales.gob.ar
Según se comprobó, el agente había agredido al joven en la puerta de su casa, ubicada en el barrio porteño de La Boca, en Caba, en noviembre de 2015.
La medida había sido solicitada por la Fiscalía General ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional N°1, a cargo actualmente del fiscal Horacio Azzolin.
La semana pasada, los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti habían considerado que el abogado de Ricardo Gabriel Ayala no había cumplido con los requisitos técnicos del recurso, por lo que desestimaron su presentación. De esa forma, había quedado firme el fallo que condenó al efectivo policial por la tentativa de homicidio agravada por haber sido cometida abusando de la función policial y por el uso de arma de fuego.
Según el fallo dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°1, Ayala intentó matar a Cabello el 9 de noviembre de 2015 cerca de las 15.45 en la puerta de su casa, ubicada en Martín Rodríguez al 500.
De acuerdo con lo señalado por los jueces, Ayala le disparó en el cuello, la ingle y la pierna. Luego, se fue hacia la casa de al lado. A Lucas lo asistió su pareja de ese momento, quien declaró en el juicio y contó parte de la secuencia. Tanto en el alegato como en el requerimiento de elevación a juicio se tuvo en cuenta que los disparos pusieron en riesgo la vida de Lucas y le provocaron severísimas lesiones, algunas irreversibles.
El joven pudo dar su testimonio en la causa: contó que aquel día fue a comprar comida y vio cómo el policía “lo miraba desafiante de arriba a abajo”. Cuando regresó, discutieron. Ayala le dijo que “se meta adentro” pero, al ingresar al pasillo, escuchó un ruido, se dio vuelta y vio cómo le apuntaba a la cabeza con su arma reglamentaria.
El 5 de diciembre de 2019, el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 condenó a Ayala por “tentativa de homicidio agravada por haber sido cometida abusando de la función policial y por el uso de arma de fuego”, además de imponerle una inhabilitación de diez años para portar armas o ejercer funciones de seguridad. La Sala II de la Cámara Nacional de Casación Penal confirmó la sentencia al rechazar la hipótesis de la defensa sobre un supuesto “exceso en la legítima defensa”.