Claudio "Chiqui” Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), quedó formalmente imputado por presunto enriquecimiento ilícito. Las autoridades buscan determinar si su patrimonio coincide con los ingresos legales que percibió en su carrera pública.
La causa surgió a partir de la denuncia del empresario futbolero Guillermo Tofoni, que acusa a Tapia de haber registrado un crecimiento patrimonial inexplicable entre 2017 y 2024. Según esa denuncia, los ahorros en efectivo y depósitos bancarios de Tapia se incrementaron en alrededor de un 1.000% en ese período.
El foco de la investigación está en sus ingresos como funcionario en el CEAMSE (la empresa estatal de gestión de residuos del AMBA) y como dirigente en la Conmebol.
Tapia no recibe salario por la presidencia de la AFA (es un cargo ad honorem), por lo que ese cargo no explicaría el salto millonario de su patrimonio.
La sospecha creció después de que el dirigente tuviera que rectificar sus declaraciones juradas para incluir casi 1.000 millones de pesos que inicialmente había omitido.
Medidas judiciales contra Tapia
Para avanzar con la causa, el fiscal federal Gerardo Pollicita solicitó al juez Ariel Lijo la realización de más de 20 medidas de prueba urgentes. Entre ellas pidió el levantamiento del secreto bancario, fiscal y bursátil de Tapia. Así se podrá auditar el detalle de todas sus cuentas, plazos fijos y movimientos con tarjetas de crédito.
También requirió informes a organismos oficiales: registros de propiedad inmobiliaria y automotor para conocer los bienes registrados a nombre de Tapia, informes migratorios para revisar sus viajes al exterior y registros de inversiones financieras.
Además, se ordenó un exhorto internacional a la Conmebol para que detalle los cargos oficiales que ocupó Tapia en los últimos años y los montos percibidos en sus cuentas de la confederación.
Todas esas medidas buscan reconstruir la evolución económica del dirigente y verificar si sus ingresos justifican el patrimonio declarado.
Denuncia y antecedentes
La denuncia original proviene de Guillermo Tofoni, un empresario del fútbol que durante más de veinte años organizó los partidos amistosos de la Selección Argentina con su empresa World Eleven.
El conflicto con Tapia estalló cuando la AFA contrató a otra firma (TourProdEnter LLC, con sede en Miami) para esos mismos negocios, dejándolo fuera de ese lucrativo mercado.
Los motivos del reclamo de Tofoni se resumen en tres puntos, pérdida del negocio de la Selección, porque la empresa de Tofoni quedó afuera del contrato de amistosos, que pasó a TourProdEnter.
La sospechas de desvío de fondos: Autoridades estadounidenses detectaron movimientos extraños de los ingresos de la AFA, implicando potenciales irregularidades financieras.
Por último el conflicto entre Tapia y el empresario implica un choque ideológico. Tofoni defiende la transformación de clubes en sociedades anónimas deportivas (SAD), mientras Tapia se opone; esto refleja una disputa de fondo sobre la gestión del fútbol profesional.
Investigación internacional
Además, el caso tiene una dimensión internacional. La empresa TourProdEnter, propiedad de Javier Faroni, fue designada por Tapia como agente comercial exclusivo para los contratos en el exterior de la AFA.
El FBI y fiscales federales de Estados Unidos investigan los movimientos financieros de más de 300 millones de dólares vinculados a esos acuerdos. Según fuentes judiciales, esos fondos apenas permanecían 24 a 72 horas en cuentas de bancos estadounidenses antes de ser desviados a una red de sociedades “fantasma” dentro de EEUU.
Ese mecanismo sospechoso –que implicaría lavar dinero y evadir controles– motivó una causa en ese país por presunto lavado de activos, fraude bancario y evasión impositiva.
La pesquisa en la Argentina sigue su curso bajo el juez federal Ariel Lijo. Por ahora Tapia solo figura como imputado y no ha sido condenado; todo está en una etapa de sumario. Se aguardan los resultados de las pericias contables y la auditoría de sus finanzas para determinar si, en efecto, existió un enriquecimiento no justificado.
La Justicia debe establecer si los saltos patrimoniales denunciados por Tofoni corresponden a ingresos legítimos o esconden maniobras ilícitas.