Tras el juicio por el femicidio de Ivana Molina (39), el jurado popular declaró culpable a su ex pareja, Carlos Miguel Díaz Vílchez (66) que deberá pagar con prisión perpetua. La decisión se sustentó en un conjunto de pruebas e indicios considerados contundentes y testimonios que dieron cuenta de reiterados episodios de violencia y amenazas en el marco de la relación.
Una semana clave: pruebas, tensión y versiones enfrentadas
La semana estuvo marcada por un debate intenso ante el jurado popular, que escuchó durante varias jornadas las pruebas reunidas por la Fiscalía y los argumentos de la defensa en torno a la desaparición y presunto femicidio de Ivana Molina.
El proceso comenzó con la selección de los doce ciudadanos que integraron el jurado y avanzó con la exposición de pericias científicas, testimonios de familiares, vecinos y allegados, y el análisis del contexto en el que convivía la pareja, atravesado por episodios de violencia y consumos problemáticos.
En los alegatos de cierre, la fiscal Claudia Ríos y el fiscal en jefe Fernando Guzzo sostuvieron que Carlos Miguel Díaz Vílchez asesinó a Ivana y ocultó su cuerpo. Subrayaron que la ausencia del cadáver no impide arribar a una condena cuando existen indicios firmes y concordantes. "Que un criminal tenga éxito al ocultar el cuerpo no puede ser excusa para la impunidad", remarcaron ante el jurado.
Entre los elementos centrales mencionaron los rastros de sangre hallados en la vivienda que compartían, las pericias genéticas y los testimonios que describieron situaciones de violencia previa y amenazas.
Del otro lado, los defensores Marcelo López y Ariel Benavídez pidieron la absolución. Argumentaron que no existía prueba directa del crimen y que la investigación no agotó otras hipótesis sobre la desaparición de Molina. Plantearon que la mujer podría haberse trasladado a Chile y cuestionaron la interpretación de la prueba circunstancial.
En su última intervención, Díaz Vílchez sostuvo su inocencia frente a los jurados: "Yo no maté a nadie. No oculté ningún cuerpo. Ivana está viva", afirmó.
Tras varias horas de deliberación, los doce ciudadanos que conformaron el jurado consideraron que la Fiscalía había logrado demostrar, más allá de toda duda razonable, que Díaz Vílchez fue responsable de la muerte de Ivana Molina.
El veredicto se suma a otros antecedentes en la provincia, como el caso de la enfermera Silvia Zulema Chávez, desaparecida en 2022 en San Rafael, cuyo cuerpo nunca fue hallado y por cuyo homicidio un jurado popular declaró culpables a sus inquilinos. Al igual que en aquel proceso, la condena se sustentó en un entramado de pruebas indiciarias, pericias científicas y testimonios concordantes, lo que vuelve a poner en relieve la relevancia de la prueba indirecta en investigaciones complejas donde no se logra recuperar el cuerpo de la víctima.
Por la calificación legal de homicidio agravado por violencia de género y por el vínculo, el condenado enfrentará prisión perpetua, que será formalizada en la audiencia de cesura que se realizará próximamente.