Un turista mendocino fue detenido en la frontera chilena por portación de armas. El hombre, que viajaba con su familia hacia Reñaca, declaró la pistola en la Aduana, pero fue imputado por tráfico y contrabando. Tras la audiencia, recuperó la libertad pero no el armamento.
Lo que pretendía ser el inicio de un descanso familiar en las costas de la Quinta Región se transformó en un complejo proceso judicial para un mendocino de 56 años. El turista, identificado con las iniciales A.N., terminó a disposición de la justicia chilena tras intentar ingresar al país con un arma de fuego y municiones en su vehículo.
El ingreso de armas de fuego a Chile está prohibido
El incidente ocurrió en el complejo fronterizo Los Libertadores, mientras el hombre ingresaba a territorio chileno junto a su pareja y sus dos hijos menores de edad. Durante el control de rutina realizado por personal de Aduanas y la Policía de Investigaciones (PDI), los agentes consultaron al conductor sobre la tenencia de elementos prohibidos.
Sin ánimo de ocultar el objeto, el mendocino admitió que transportaba una pistola marca Bersa calibre .38, cargada con seis municiones, además de una caja con 21 proyectiles extra.
A pesar de que el turista presentó la documentación que acreditaba la inscripción legal del arma en Argentina, la legislación chilena es estricta respecto al paso fronterizo de este tipo de elementos sin autorizaciones especiales previas.
La imputación
Tras tomar conocimiento del hecho, el fiscal de flagrancia dispuso la detención inmediata del ciudadano trasandino y la incautación del material bélico. El caso fue derivado al Juzgado de Garantía de Los Andes, donde el fiscal Rodolfo Robles Mora formalizó la investigación bajo cargos graves de tráfico de armas y municiones y contrabando.
Pese a la gravedad de la calificación legal, la magistrada Valeria Crosa Chiappe consideró las circunstancias del caso y la colaboración del imputado.
Como resolución de la audiencia, se determinó que el turista podrá continuar con sus vacaciones en el balneario de Reñaca, aunque sujeto a una medida cautelar de firma mensual ante las autoridades durante los seis meses que dure la investigación.
Si bien el hombre recuperó su libertad, el arma y las balas quedaron bajo custodia judicial. El caso reaviva la advertencia para los viajeros frecuentes sobre las diferencias en las normativas de seguridad entre ambos países, donde un permiso de tenencia nacional no habilita el cruce internacional de armamento.