Tras diez días de puertas cerradas, la sala de periodistas de la Casa Rosada volvió a funcionar este lunes y fue uno de los eje de las preguntas que se le realizaron al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien encabezó una conferencia de prensa donde buscó desactivar las críticas por las restricciones al trabajo periodístico.
Sin embargo, el foco se desplazó rápidamente hacia las sospechas que pesan sobre el patrimonio del funcionario, tema que el Ejecutivo intenta enterrar, sin tener éxito.
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"No es censura, es protocolo"
Adorni fue tajante al desvincular el cierre temporal de la sala con un intento de silenciar voces críticas. Según el funcionario, la medida respondió a una reevaluación de seguridad coordinada por Casa Militar y la Secretaría de Comunicación y Medios.
"No es censura la libertad de expresión ni construir un helicoide para silenciar disidencias; es hacer cumplir la normativa", afirmó el ministro coordinador. "No es censura la libertad de expresión ni construir un helicoide para silenciar disidencias; es hacer cumplir la normativa", afirmó el ministro coordinador.
El Jefe de Gabinete redobló la apuesta al asegurar que la gestión de Javier Milei es la que "más ha impulsado" la libertad de prensa en la historia reciente, condicionando esta libertad a que no se pongan en riesgo cuestiones de seguridad nacional.
Bajo este argumento, el Gobierno ha establecido un nuevo protocolo que restringe la circulación de los acreditados dentro de la casa de gobierno.
El "esquive" judicial de Adorni
Pese a los intentos por centrar la agenda en la gestión, el momento más álgido de la conferencia llegó cuando se le consultó por la causa judicial que tramita en el juzgado federal de Ariel Lijo.
La investigación, bajo la instrucción del fiscal Gerardo Pollicita, pone la lupa sobre una serie de viajes al exterior cuyos fondos no estarían claros y la compra de inmuebles no declarados en sus presentaciones patrimoniales.
Fiel a su estilo, Adorni evitó dar respuestas concretas sobre el expediente, optando por no emitir comentarios sobre el avance de la causa. El silencio del funcionario llega en un momento donde la transparencia patrimonial de los miembros del gabinete está bajo el escrutinio público y legislativo.
Restricciones en la Rosada
La reapertura de la sala no significa una vuelta a la normalidad previa. La nueva disposición limita el movimiento de los trabajadores de prensa, quienes ahora deberán ajustarse a un esquema de circulación mucho más estricto.
Mientras el oficialismo sostiene que se trata de "orden institucional", el círculo de periodistas acreditados mira con recelo lo que consideran una barrera física al acceso a la información oficial.