Denuncian que "el esquema de subsidios de Milei conlleva profundas consecuencias sociales"
- Mario Vadillo analizó la nueva estructura de subsidios energéticos de Milei.
- "La energía deja de ser tratada como servicio esencial".
PorElEditor Mendoza
5 de enero de 2026 - 22:04
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El Gobierno nacional cambia el esquema de subsidios.
Santiago Tagua/ElEditor Mendoza
El nuevo esquema de subsidios energéticos “reduce el volumen protegido, castiga a quienes no pueden renovar sus electrodomésticos, amplía la discrecionalidad estatal y mantiene intacta la presión impositiva”. A esa conclusión llegó el abogado Mario Vadillo, especialista en derechos del consumidor, además de presidente del Partido Verde, tras analizar el nuevo esquema puesto en vigencia por el Gobierno Nacional.
“La energía deja de ser tratada como un servicio esencial que debe protegerse y pasa a ser una variable fiscal más. El ahorro del Estado se logra trasladando el costo y la incertidumbre a los hogares”, concluye.
Este análisis de Vadillo pone de relieve la necesidad de un debate profundo sobre el acceso a los subsidios y su impacto en la vida cotidiana de los ciudadanos, así como la urgencia de políticas que realmente atiendan las necesidades de la población.
Subsidios energéticos, en detalle
El ex legislador provincial consideró que el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) "conlleva profundas consecuencias sociales, económicas y jurídicas". Vadillo rechazó que el esquema planteado por Javier Milei tenga bases técnicas, como así también que sus efectos sean de corto impacto.
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Mario Vadillo, candidato del Frente Verde, criticó el sistema de subsidios al transporte en Mendoza.
Prensa Frente Verde
“El nuevo sistema rompe con la lógica anterior: el subsidio ya no acompaña el consumo real del hogar, sino que se limita a un bloque rígido. Todo lo que excede ese umbral se paga a tarifa plena, sin ningún tipo de asistencia”, sostuvo.
El cambio de criterio
El esquema anterior, que se basaba en el Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE), clasificaba a los hogares según sus niveles de ingresos. En contraste, el nuevo SEF elimina esta clasificación y la reemplaza por un criterio más restrictivo: solo se subsidia un volumen mensual de consumo.
Para la electricidad, el nuevo régimen establece como limites: 300 kWh mensuales en meses de alta demanda (verano e invierno) y 150 kWh mensuales en meses de demanda moderada.
Vadillo enfatizó que “ya no se subsidia una parte de la factura, sino una cantidad fija de energía. Todo lo que supere ese bloque se cobra al precio pleno, aunque el consumo sea razonable”.
Límites incompatibles con la realidad
El abogado aseguró que los límites establecidos no reflejan la realidad de los hogares argentinos. “El consumo residencial promedio histórico ronda los 275 a 300 kWh mensuales. Eso ya roza el tope subsidiado, incluso sin derroches”, evaluó.
“En provincias con altas temperaturas, el uso de aire acondicionado no es un lujo, es una necesidad básica. Con equipos comunes, no inverter, el consumo supera fácilmente el bloque subsidiado, aun con un uso moderado”, remarcó.
El abogado enfatizó que el nuevo sistema no toma en cuenta variables clave como la cantidad de integrantes del hogar, el tamaño de la vivienda, la antigüedad del equipamiento o las condiciones climáticas reales de cada región. Aseveró que de esta manera “muchas familias quedan fuera del subsidio sin haber cambiado sus hábitos, solo por vivir como siempre”.
Subsidio para hogares modelos
Según Vadillo, el SEF parece diseñado para hogares pequeños, con electrodomésticos nuevos y de alta eficiencia energética, y un uso extremadamente cuidadoso de la energía. “El mensaje implícito es preocupante: el subsidio no protege la necesidad, protege la eficiencia previa. Quien no pudo invertir en tecnología nueva paga más, aunque no consuma de manera excesiva”, describió.
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El Partido Verde criticó los cambios en los subsidios al gas.
Aunque el acceso formal al SEF se define por ingresos —hogares que no superen tres Canastas Básicas Totales—, la reglamentación introduce un elemento de discrecionalidad administrativa. “La Secretaría de Energía se reserva la facultad de definir indicadores de ‘exteriorización patrimonial’ para presumir capacidad de pago. Esto significa que, aun cumpliendo el requisito de ingresos, una persona puede quedar excluida por criterios patrimoniales que no están claramente definidos”, señaló Vadillo.
“De esta manera, el subsidio deja de ser un derecho reglado y pasa a depender de decisiones administrativas amplias y cambiantes, sin previsibilidad para el usuario”, añade.
Futuro incierto para los subsidios
El nuevo régimen también permite a la autoridad de aplicación modificar y reducir el bloque de consumo subsidiado. “Esto convierte al sistema en inestable. No solo importa cuánto se subsidia hoy, sino la incertidumbre permanente sobre cuánto se va a subsidiar mañana”, señala.
Vadillo también destaca un aspecto estructural que el nuevo esquema no corrige: los impuestos y tasas se siguen cobrando sobre el consumo total, incluso dentro del bloque subsidiado. “El Estado subsidia una parte del costo de la energía, pero cobra IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales sobre el valor completo del servicio. En muchas facturas, los impuestos terminan siendo iguales o mayores que el costo de la energía”, explica.