Un informe elaborado por Santiago Alé, de la consultora Diagnóstico y Análisis, expuso el malestar hacia la clase política. El estudio, realizado entre el 8 y el 10 de octubre de 2025 en el Gran Mendoza, revela que casi la mitad de los consultados considera que los legisladores nacionales “no representan a nadie” y que su tarea es “irrelevante”.
La desconexión entre los legisladores y la gente
El Poder Legislativo Nacional se ubica entre las instituciones peor valoradas en Mendoza.
Según el relevamiento, el 49% de los encuestados aseguró que los legisladores “no representan a nadie”, mientras que un 35% afirmó “no saber qué hacen” y solo un 16% manifestó sentirse representado.
“El Congreso aparece como un espacio lejano, ajeno a la realidad cotidiana de la gente”, explica Santiago Alé en su análisis. “No hay conexión entre los problemas de la sociedad mendocina y la agenda parlamentaria. La percepción es que los legisladores están más preocupados por sus partidos que por los ciudadanos”.
El estudio también señala que “se observa un alto grado de desconocimiento respecto de las tareas legislativas, producto de una comunicación política deficiente y de la falta de rendición de cuentas hacia el electorado”.
Según el encuestador, esto responde a una tendencia que se profundiza desde hace años: “El sistema político argentino sufre una crisis de representación. El ciudadano promedio siente que su voto no incide en las decisiones y que el Congreso se ha transformado en un escenario de disputas internas, más que en un ámbito de producción de leyes útiles”.
Los legisladores con mejor y peor imagen
El estudio de Alé también midió la imagen pública de los diez diputados nacionales y tres senadores por Mendoza.
Entre los diputados, los mejor posicionados son Adolfo Bermejo (35,04%) y Julio Cobos (33,95%), ambos con extensa trayectoria política y reconocimiento transversal.
Les siguen Lisandro Nieri (20,82%), Martín Aveiro (18,7%) y Pamela Verasay (17,91%), aunque esta última acumula una imagen negativa del 39,93%. Las más rechazadas son Lourdes Arrieta (47,76%) y Verasay, seguidas por Jimena Latorre (38,25%).
Figuras más nuevas como Facundo Correa Llano y Liliana Paponet presentan altos niveles de desconocimiento: más del 70% de los mendocinos no tiene opinión formada sobre ellos. “Eso muestra un déficit de visibilidad y comunicación de su labor”, explica el informe.
En el Senado, Anabel Fernández Sagasti lidera la imagen positiva con 32,57%, seguida de Mariana Juri (29,74%), mientras que el exgobernador Rodolfo Suárez encabeza las menciones negativas con 40,67%.
El electorado mendocino sigue valorando la moderación y la experiencia, pero castiga la falta de resultados y la exposición partidaria extrema. Santiago Alé. El electorado mendocino sigue valorando la moderación y la experiencia, pero castiga la falta de resultados y la exposición partidaria extrema. Santiago Alé.
Desconfianza en las instituciones y rechazo fiscal
Uno de los capítulos más reveladores del trabajo aborda la percepción sobre los impuestos nacionales, en particular el debate sobre el impuesto a las ganancias.
El 55,87% de los mendocinos expresó que “no le parece bien que se pague”, frente a solo un 18,4% que lo considera correcto y un 25,7% que no respondió.
Para Santiago Alé, “este rechazo no necesariamente implica una postura antiimpositiva, sino una pérdida de confianza en el destino de los fondos públicos. La gente no cree que los impuestos se traduzcan en servicios o en una mejora de su calidad de vida”.
El investigador también destacó que la percepción fiscal está fuertemente condicionada por el contexto económico nacional: “Los mendocinos sienten que hacen un esfuerzo que no se ve compensado. En ese marco, el Congreso aparece como el símbolo de un Estado que no devuelve”.
Una sociedad fatigada y una dirigencia sin narrativa
El estudio concluye que el malestar social se traduce en una sensación generalizada de fatiga política. “Los ciudadanos sienten que la política perdió el rumbo. No hay proyectos de provincia ni debates estratégicos. Todo se limita a estar a favor o en contra del Gobierno nacional”, advierte el informe.
Alé agrega que, a diferencia de otros momentos, “la actual crisis de representación no tiene un canal de salida visible. No hay partidos que capitalicen el descontento ni liderazgos con credibilidad transversal”.
Según los datos, más del 60% de los consultados considera que los legisladores nacionales “solo trabajan para sus partidos”, y un 72% opina que “no rinden cuentas ni comunican sus proyectos”.
“La gente percibe que el Congreso es una burbuja, un lugar donde se discuten temas ajenos a su vida cotidiana. Es un síntoma grave para la democracia”, advierte el politólogo.
Datos estadísticos de la encuesta sobre "Nivel de conocimiento y valoración"
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1.652 casos relevados entre el 8 y el 10 de octubre de 2025.
Error muestral: ±2,5%.
Nivel de confianza: 95%.
49% afirma que los legisladores “no representan a nadie”.
35% no sabe qué hacen.
55,8% rechaza pagar el impuesto a las ganancias.
70% desconoce a al menos la mitad de los diputados mendocinos.
64% cree que los legisladores “votan según el partido y no según su provincia”.
La conclusión del informe es contundente: “Los legisladores están en deuda con quienes deben representar. La falta de rendición de cuentas, de cercanía y de propuestas concretas ha generado un vacío de legitimidad difícil de revertir”.
Para Santiago Alé, el desafío es doble: “Los representantes deben volver a explicar su rol y reconstruir confianza. Pero para eso necesitan dejar de hablarle al poder y empezar a hablarle a la gente”.