Argentina se prepara para un jueves de tensión. La Cámara de Diputados se convertirá en el epicentro de la disputa política nacional. La Libertad Avanza (LLA) y sus aliados han formalizado el pedido de una sesión especial para tratar la reforma laboral.
En lo que se anticipa como una jornada "caliente", marcada por el cese de transporte y actividades en todo el país debido al paro general convocado por la CGT, el Congreso intentará que el proyecto se aprueba aunque deba volver al Senado debido a los cambios que se le van a realizar.
El rompecabezas del quórum para la reforma laboral: bajas y aliados
El "poroteo" parlamentario está al límite. LLA solicitó la sesión junto al PRO, la UCR, el MID y bloques que responden a gobernadores aliados como Alfredo Cornejo, Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Marcelo Orrego (San Juan). Con este esquema, el oficialismo confía en superar el piso de los 132 legisladores necesarios para abrir el debate.
Sin embargo, el escenario se complejizó en las últimas horas. El interbloque Provincias Unidas, que responde a los gobernadores Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut) y Martín Llaryora (Córdoba), confirmó que no dará quórum.
Esta decisión obliga al oficialismo a no tener margen de error, dado que Unión por la Patria y la Izquierda tampoco bajarán al recinto hasta que el debate esté iniciado.
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Cambios en el dictamen: el factor licencias
Para intentar aceitar el consenso, LLA cedió en un punto crítico durante el plenario de comisiones. El diputado Gabriel Bornoroni confirmó la eliminación del artículo 44, que pretendía recortar el pago de licencias por enfermedades o accidentes ajenos al trabajo (proponía pagar solo el 50% o 75%).
Pese a este cambio, el corazón de la reforma sigue intacto y es el que genera mayor resistencia. Es decir, se mantendrá el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), los cambios en el sistema de indemnizaciones y rebaja de aportes patronales, el desfinanciamiento del INCAA y eliminación de estatutos específicos.
La rebelión de los gobernadores opositores
En paralelo, un grupo de seis mandatarios provinciales liderados por Axel Kicillof (Buenos Aires) y Ricardo Quintela (La Rioja) firmó un documento conjunto de "pleno rechazo". En el texto, advierten que el proyecto no moderniza, sino que "precariza".
"Tal como sucedió con anteriores experimentos de flexibilización laboral, esta reforma no generará más empleo; por el contrario, facilitará despidos y trasladará riesgos hacia los trabajadores", reza el comunicado firmado también por Melella (Tierra del Fuego), Insfrán (Formosa), Suárez (Sgo. del Estero) y Ziliotto (La Pampa).
Los mandatarios calificaron la iniciativa como "antifedral" y denunciaron que el plan económico del Gobierno ya "pulverizó 21 mil empresas y casi 300 mil puestos de trabajo".