El cobre de Mendoza, en la mesa de los minerales críticos del Departamento de Estado
-El canciller Pablo Quirno estará el 4 de febrero en un encuentro clave.
-El proyecto San Jorge, de cobre, es uno de los que interesa al gobierno de Trump.
PorJavier Polvani
26 de enero de 2026 - 16:58
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El cobre de Mendoza, en el radar de los minerales críticos de Donald Trump.
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El cobre de Mendoza forma parte de la agenda del encuentro inaugural sobre minerales críticos convocado por el Departamento de Estado de Estados Unidos. El encuentro será encabezado por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien cursó la invitación formal para participar al canciller argentinoPablo Quirno.
Argentina tiene potencial para escalar la producción de cobre y litio, fundamentalmente. El cobre es el mineral top de la transición energética, mientras el litio es un insumo insustituible en la coyuntura de la producción de bienes impulsados por energías renovables. Quirno irá al cónclave energético en el Departamento de Estado con la cartera de proyectos mineros de cobre desplegados en San Juan y Mendoza, además de los destinados a la producción de litio, que arrancó antes en el país.
El cobre de Mendoza
La puesta en marcha de la hoja de ruta del plan minero de Alfredo Cornejo coincidió con un cambio fundamental en el mercado de los minerales críticos, entre los que sobresale el cobre. En el tablero de la geopolítica mundial, el control de los recursos naturales ha dejado de ser una cuestión de simple comercio para transformarse en un asunto de seguridad nacional. En ese contexto, la subordinación sin matices de la política exterior argentina con la estrategia disruptiva de la administración de Donald Trump actúa como ancla de la política minera nacional, que hasta entonces se referenciaba con los vaivenes de los mercados de los minerales, con lo cual tenía más dependencia de las decisiones del gobierno chino de Ji Xinping que de las emanadas de la Casa Blanca.
cobre
La reciente convocatoria de Argentina al encuentro inaugural sobre Minerales Críticos en el Departamento de Estado de los Estados Unidos, encabezada por el secretario Marco Rubio, marca un punto de inflexión para el Cono Sur. Bajo la administración de Donald Trump, Washington ha decidido "darle dientes" a una Orden Ejecutiva que busca ajustar las importaciones de minerales procesados, con un objetivo claro: reducir la dependencia asfixiante de China.
Cerco a la hegemonía de Beijing
La preocupación del Capitolio no es infundada. Washington ha actualizado su lista a 54 minerales críticos cuya provisión no quiere que dependa más de los manejos de mercado de Beijing. Según Gracelin Baskaran, especialista del CSIS, la potencia del norte es completamente dependiente de la importación de 12 minerales críticos y de más de la mitad del consumo de otros 29.
Si bien China solo produce cerca del 10% del litio, cobalto y cobre a nivel global, el gigante asiático controla entre el 40% y el 90% de la capacidad de procesamiento. Esta ventaja competitiva le otorga una capacidad de presión que Trump busca neutralizar mediante la fijación de precios mínimos y la acumulación de reservas estratégicas (stockpiling). En este escenario, la "Doctrina Monroe" se reactualiza bajo la consigna de una Asociación para la Seguridad Mineral que invita a socios regionales a integrarse a cadenas de suministro seguras.
Cobre, el mineral transición energética
Dentro de este catálogo de recursos estratégicos, el cobre emerge como el gran protagonista. Es el mineral que atraviesa todos los segmentos de la transición energética y su demanda se ha disparado con la construcción de centros de datos para la Inteligencia Artificial (IA). Es, además, el recurso donde la producción está más concentrada en las Américas, con Chile y Perú liderando el ranking mundial.
Para la Argentina, el potencial es masivo. De los 12 mayores proyectos cupríferos greenfield (proyectos nuevos desde cero) en el mundo, cuatro se encuentran en territorio argentino. Según la consultora Benchmark Mineral Intelligence, si se suman otros tres emprendimientos, el país podría producir hacia 2035 casi 1,2 millones de toneladas anuales, ingresando finalmente al Top 10 de productores mundiales.
El eje cuprífero
Mientras en Mendoza el gobierno de Cornejo avanza contra viento y marea en el plan para iniciar la extracción de cobre de la Cordillera de los Andes, obviando el amplio rechazo social contra la actividad y la capacidad de movilización del ambientalismo, los gobiernos de las provincias del oeste argentino, como el nacional de Javier Milei, se entusiasman con el potencial despliegue de una cantidad de inversiones sin precedentes. Ese entusiasmo involucra una condición que debe resolver el Congreso: la eliminación de las prohibiciones contra el extractivismo previstas en la Ley de Glaciares.
banderas san jorge
Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), ha señalado que, de aprobarse la reformulación de la Ley de Glaciares, las inversiones podrían escalar a los 5.000 millones de dólares para el año 2027.
El foco de atención se centra en proyectos de talla mundial que ya han sido presentados al Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI). Entre ellos destacan:
Proyecto Vicuña: considerado el primer proyecto de "Exportación Estratégica" bajo el RIGI, este desarrollo en los Andes sanjuaninos involucra a gigantes como BHP y Lundin Mining. Ya se ha iniciado la construcción del "Corredor Norte", un camino de acceso de 170 kilómetros a más de 4.400 metros sobre el nivel del mar.
San Jorge: ubicado en Uspallata, Mendoza, forma parte de la proyección de los siete principales yacimientos que llevarán a la Argentina a su nueva jerarquía minera hacia la década del treinta.
Otros actores clave: empresas como Rio Tinto, Glencore, McEwen y First Quantum Minerals lideran proyectos como Taca Taca, El Pachón, Los Azules, MARA y Altar .
Incluso yacimientos históricos como Alumbrera podrían ser reactivados por Glencore para funcionar como un "puente" de exportación a partir de 2028, mientras maduran las inversiones en los proyectos greenfield.
El litio
Mientras el cobre es la promesa a mediano plazo, el litio es la realidad inmediata. Argentina recuperó en 2025 el cuarto puesto como productor mundial, desplazando a Zimbabue, y apunta a superar a China y Chile en los próximos años. La Secretaría de Minería de la Nación proyecta una capacidad instalada de 600.000 toneladas anuales para 2030.
litio
Sin embargo, el litio también es el terreno donde la tensión con China es más evidente. Actualmente, el 70% de las exportaciones argentinas de este mineral se dirigen al gigante asiático. Empresas como Ganfeng Lithium siguen expandiendo su presencia, como ocurre en el proyecto Pozuelos-Pastos Grandes en Salta, que prevé producir 150.000 toneladas anuales desde 2028. El dilema para el gobierno de Javier Milei será equilibrar la necesidad de capitales chinos con las exigencias de la alianza estratégica que propone EEUU.
Horizonte de las tierras raras
El panorama es menos alentador en el sector de las tierras raras. Aunque vitales para la superconductividad y la energía de fusión, la Argentina aún se encuentra en una etapa de exploración muy incipiente. El Segemar ha identificado recursos "inferidos" por 190.000 toneladas, principalmente en Rodeo de los Molles (San Luis), pero expertos como Miguel Soler advierten que "no hay nada que se esté moviendo seriamente" y que falta investigación real. En este rubro, Brasil se consolida como el baluarte regional con 22 millones de toneladas de reservas, un volumen solo superado por China.