Con 43 votos a favor, el Senado de la Nación Argentina convirtió en ley la iniciativa que deja sin efecto las primarias legislativas de este año. La sesión estuvo marcada por fuertes tensiones políticas y el impacto del escándalo que salpica al presidente Milei.
En una sesión cargada de tensiones y marcada por el escándalo del criptogate, el Senado aprobó este martes la suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para las elecciones legislativas de este año. La medida fue respaldada por 43 votos afirmativos, mientras que 20 senadores votaron en contra y 6 se abstuvieron.
El resultado en la Cámara Alta selló el destino de las primarias en un acuerdo clave entre el oficialismo y sus aliados, luego de que en la Cámara de Diputados la iniciativa obtuviera el visto bueno tras una votación dividida en el bloque kirchnerista.
El bloque libertario, Las Provincias Unidas, el PRO y sectores federales que responden a gobernadores de buen diálogo con el presidente Javier Milei impulsaron la sanción de la norma. A este grupo se sumaron 19 senadores del interbloque kirchnerista, replicando la división interna que ya se había evidenciado en la votación de Diputados.
El acuerdo para evitar la eliminación total de las PASO
La suspensión de las primarias fue el punto intermedio al que llegó el oficialismo luego de que quedara claro que no contaba con el respaldo suficiente para avanzar en una reforma electoral más amplia, que incluía la eliminación definitiva de las PASO del sistema electoral argentino.
Con esta ley, el esquema de selección de candidatos para las elecciones legislativas de este año sufrirá una modificación sustancial, ya que los partidos políticos deberán definir sus listas de candidatos sin la instancia de una votación obligatoria a nivel nacional.
El oficialismo defendió la medida argumentando que "las PASO se han convertido en una herramienta costosa e innecesaria" y que "los partidos deben poder definir sus internas sin que el Estado tenga que financiar el proceso". Sin embargo, desde la oposición, varios sectores advirtieron que la suspensión podría afectar la transparencia y la equidad en la competencia electoral, al favorecer a las estructuras partidarias más consolidadas.
Los partidos políticos deberán definir sus listas de candidatos sin la instancia de una votación obligatoria a nivel nacional.
Un debate en medio de la crisis por el Criptogate
La votación se llevó a cabo en un contexto de fuerte inestabilidad política para el gobierno de Milei, luego de que en los últimos días su gestión quedara envuelta en el escándalo conocido como criptogate, derivado de la polémica difusión y respaldo presidencial a la criptomoneda $LIBRA.
Este escándalo, que generó un fuerte impacto en los mercados y en la imagen del mandatario, se coló en la sesión parlamentaria, con la oposición lanzando duras críticas al oficialismo y denunciando que la suspensión de las PASO busca desviar la atención de los problemas que enfrenta el gobierno.
A pesar del clima caldeado, el oficialismo logró su objetivo y la norma fue convertida en ley, sellando así un nuevo capítulo en la reconfiguración del sistema electoral argentino.
El festejo de la Casa Rosada
Desde la Casa Rosada, el gobierno celebró la aprobación de la ley y destacó que la suspensión de las PASO permitirá reducir costos y simplificar el proceso electoral. Sin embargo, sectores de la oposición ya anunciaron que buscarán revertir la medida en futuras discusiones legislativas e incluso analizarán posibles presentaciones judiciales para frenar su implementación.
"Las PASO fueron utilizadas por los partidos políticos como una gran encuesta nacional pagada por todos los ciudadanos, un lujo que Argentina no puede darse", reza el comunicado oficial de la Casa Rosada.
Mientras tanto, los partidos políticos deberán ajustar sus estrategias de cara a las elecciones legislativas, definiendo mecanismos internos para la selección de candidatos, en un escenario en el que la competencia entre facciones dentro de cada espacio político cobrará una relevancia central.
La suspensión de las PASO marca un punto de inflexión en el sistema electoral argentino, y abre interrogantes sobre el futuro de las primarias en las próximas elecciones presidenciales.