Este viernes, el Poder Ejecutivo oficializó el trámite para otorgar un destino diplomático a la exsenadora nacional por Neuquén, Carmen Lucila Crexell. Así, el presidente Javier Milei solicitó al Senado de la Nación el acuerdo correspondiente para nombrarla Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
El documento, que lleva también la firma del ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno Magrane, ingresó por la Mesa de Entradas del Senado a las 8:30 de la mañana. Este paso administrativo marca el inicio del proceso para que la exlegisladora se instale en la sede del organismo internacional en París, Francia.
El rol de Crexell en la sanción de la Ley Bases
La designación de Crexell no es un hecho administrativo más, sino que está profundamente ligada a uno de los momentos más tensos de la actual gestión de gobierno: la maratónica sesión del 12 de junio de 2024.
En aquella oportunidad, el oficialismo se encontraba en una paridad absoluta para aprobar la "Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos". El voto de la entonces senadora neuquina fue uno de los 36 apoyos que permitieron alcanzar el empate, habilitando así el desempate histórico de la vicepresidenta Victoria Villarruel.
Derrotero de un cambio de postura
El 14 de marzo del 2024, la legisladora votó en contra del súper DNU que había enviado el Ejecutivo. Este escrito luego fue presentado como Ley Bases y el oficialismo realizó una ardua tarea para conseguir los votos para su aprobación.
Crexell acompañó la iniciativa oficialista, permitiendo que el proyecto no fuera rechazado de plano.
Antes de la sesión, la neuquina mantuvo reuniones clave con el entonces jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y el gobernador de su provincia, Rolando Figueroa, para garantizar beneficios específicos para la cuenca neuquina.
Días antes de votar, se filtró un borrador de la Cancillería que ya mencionaba su postulación para la UNESCO. Esto generó denuncias por parte de bloques opositores, quienes acusaron un "intercambio de favores". Sin embargo, la legisladora se defendió argumentando que su nombre circulaba para ese cargo desde la gestión anterior.
Los alcances del pliego enviado al Senado
Finalmente, Crexell fue "premiada" y el pedido de acuerdo se ampara en el artículo 5° de la Ley del Servicio Exterior de la Nación (N° 20.957), que faculta al Ejecutivo a designar embajadores que no pertenecen a la carrera diplomática (conocidos como "políticos").
Según detalla el pliego, el Gobierno adjuntó la copia del D.N.I. y el Curriculum Vitae de la postulante. Ahora, la Comisión de Acuerdos del Senado deberá convocar a una audiencia pública donde Crexell expondrá su plan de trabajo para la UNESCO antes de que el dictamen baje al recinto para su votación final.
De concretarse, la exsenadora tendrá la responsabilidad de representar a la Argentina en temas de patrimonio mundial, educación y diversidad cultural en un organismo que es considerado uno de los destinos más codiciados de la diplomacia internacional.