Mientras el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, intenta esquivar el impacto de una investigación federal por viajes al exterior e inmuebles no declarados, un nuevo foco de conflicto salpica directamente al Ministerio de Desregulación, Federico Sturzenegger.
La filtración de correos electrónicos internos de la Cancillería argentina expondría un presunto direccionamiento en la contratación de la Asociación Argentina de Cultura Inglesa, entidad dirigida por María Josefina Rouillet, esposa del ministro.
El "correo delator"
La investigación, revelada originalmente por "Telenueve Denuncia", sostiene que la adjudicación de un contrato por $114.044.133 para dictar cursos de inglés al personal diplomático fue diseñada para que existiera una única firma ofertante.
La prueba clave es un mensaje a través del sistema GDE donde el coordinador de Compras de Cancillería, Mariano Méndez, instruye a una subordinada a avanzar con la convocatoria "conforme la que preparamos al inicio del año".
Este mensaje, enviado meses antes de que el proceso se hiciera público en el portal COMPR.AR en diciembre de 2025, sugeriría que Rouillet ya conocía los detalles del pliego antes que el resto de los posibles competidores. La contratación se realizó mediante una "Adjudicación Simple por Especialidad", un formato que, debido al vínculo familiar con un alto funcionario, debió activar protocolos de integridad ante la Oficina Anticorrupción (OA) y la SIGEN.
Sturzenegger se suma a los funcionarios "complicados"
Este nuevo escándalo llega en un momento de extrema sensibilidad para la Casa Rosada. La transparencia del círculo íntimo del presidente Javier Milei ya estaba siendo cuestionada por la situación de Manuel Adorni, quien enfrenta un "dolor de cabeza" judicial en el juzgado de Ariel Lijo.
Adorni es investigado por el fiscal Gerardo Pollicita tras denuncias sobre vuelos internacionales y la adquisición de propiedades que no habrían sido debidamente consignadas en sus declaraciones juradas. De hecho, este lunes, al reabrir la sala de periodistas, el vocero evitó dar respuestas concretas sobre el avance de su expediente, intentando centrar la agenda en nuevos protocolos de seguridad.