La provincia de Mendoza se ha convertido en un caso emblemático de cómo la recesión y el ajuste golpean de lleno a las finanzas provinciales. En el primer trimestre de 2026, las transferencias automáticas de la Nación —coparticipación, leyes especiales y compensaciones— registraron una caída real del 7%. Aunque en términos nominales los ingresos crecieron un 23,3%, la inflación borró cualquier mejora y dejó a Mendoza entre las jurisdicciones más castigadas del país. Con un decreto publicado este lunes en el Boletín Oficial, Javier Milei oficializó un rescate financiero condicionado para Mendoza y varias provincias en situación similar.
El desplome de los impuestos
El derrumbe de los impuestos que sostienen la coparticipación explica el deterioro. El IVA retrocedió un 4% interanual en marzo, reflejando el enfriamiento del consumo interno, mientras que Ganancias se hundió un 12,7% por cambios en los anticipos empresariales. Menos ventas y menos utilidades significan menos recaudación, y Mendoza lo siente en carne propia. La provincia comparte retrocesos con Córdoba, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires, todas golpeadas por la contracción.
El “premio consuelo” de los ATN
En este escenario, la administración de Alfredo Cornejo se aferra a los fondos discrecionales como tabla de salvación. Los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), manejados a voluntad por el Presidente, se transformaron en un “premio consuelo” para las provincias alineadas con la Casa Rosada. Mendoza, junto a Corrientes y Entre Ríos, fue una de las más beneficiadas en marzo, un dato que revela la lógica política detrás de la distribución: los aliados de Javier Milei reciben asistencia, aunque el costo sea respaldar un modelo de ajuste que profundiza la crisis social en sus territorios.
El decreto del rescate
La Nación salió al rescate de las finanzas de las provincias asfixiadas por la recesión con el Decreto 219/2026. La medida habilita hasta $400.000 millones en adelantos de coparticipación para Mendoza y otras once jurisdicciones. Se trata de un auxilio financiero que en rigor es un préstamo que deberá devolverse dentro del mismo ejercicio fiscal. La Secretaría de Hacienda definirá cuánto recibe cada provincia según su participación en la recaudación y su capacidad de repago.
El mecanismo expone la situación de asfixia de las provincias que reclaman ayuda porque no pueden afrontar compromisos urgentes, pero el auxilio llega en forma de deuda que las obliga a devolver recursos que hoy necesitan para sostener su funcionamiento básico. Mendoza, ya golpeada por la caída de la coparticipación, se verá atrapada en un círculo vicioso de dependencia y endeudamiento.
Mendoza, entre dependencia y disciplinamiento
La fotografía del momento es reveladora: menos ingresos genuinos, más dependencia de transferencias discrecionales y préstamos condicionados. La provincia se encuentra atrapada entre la recesión y la subordinación política. El gobierno nacional, por su parte, convierte la crisis en herramienta de disciplinamiento, premiando a los aliados y reforzando la dependencia de las provincias.
Futuro hipotecado
Un informe del IARAF publicado días atrás aporta un dato histórico sobre este panorama: las transferencias automáticas reales acumuladas al primer trimestre de 2026 se ubican en el puesto 11 de los últimos 17 años. La tendencia negativa confirma que la recuperación de 2025 fue efímera y que el 2026 arranca con un sesgo contractivo.
En definitiva, Mendoza aparece como una provincia castigada por la caída de la coparticipación que refleja la recesión nacional y por la necesidad de aceptar un rescate que no es más que deuda disfrazada de asistencia.