San Jorge, Milei, Cornejo, Trump y el cobre acercan a Mendoza a la guerra de EEUU con China
-El metal rojo cotiza en sus máximos históricos en medio de demand alta y especulaciones.
- San Jorge es el globo de ensayo del plan de Cornejo y lobby minero.
PorJavier Polvani
28 de diciembre de 2025 - 17:13
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San Jorge es el globo de ensayo del plan minero de Cornejo, que le interesa a Peter Lamelas, embajador de Trump en Buenos Aires.
Mientras el Gobierno provincial acelera con la minería metalífera, el precio internacional del cobre alcanza récords históricos. Sin embargo, analistas advierten que detrás de las cifras hay stocks retenidos que podrían sacudir los planes locales. La minera San Jorge es el globo de ensayo del creciente lobby minero local, en pleno desarrollo de una guerra global.
La resistencia a la minería todavía pelea, pero esta vez el envión al extrativismo cuenta con anabolícos inéditos en las dos décadas que la reacción popular custodió la cordillera mendocina contra las mineras. El cobre cotiza en máximos históricos, pero eso no es todo, se ha convertido en uno de los insumos más demandado para la transición energética. También es clave para la carrera tecnológica y la guerra de Estados Unidos a China.
El devenir de San Jorge lo trajo a la guerra
China domina el mercado con su capacidad para procesar el metal rojo, pero Estados Unidos no le va en zaga en materia de disponibilidad, aunque desde que Mendoza despuntó como escenario para un conflicto que está en uno de los momentos más calientes, con la resistencia radicalizada y el gobierno amparado en el aparato represivo del Estado para responder.
Donald Trump le declaró la guerra a China, el cobre es una gema entre lo insumos para la carrera teconológica destrás de la guerra, que no tiene el formato de otras sangrientas del pasado, pero sus efectos potenciales amenazan con gran capacidad de daño. Mendoza quedó mezclada en esa guerra con la decisión de sacar cobre, justo en este momento de la historia, cuando el gobernador Alfredo Cornejo reporta políticamente al presidente Javier Milei y éste pactó fidelidad con el jefe de Casa Blanca, Donald Tump.
La minera San Jorge es la que está más cerca de salir con cobre mendocino al mercado global, aunque la resistencia popular al extractivismo promete no bajar los brazos hasta impedir que pase.
Javier Milei en San Rafael con Alfredo Cornejo (1)
Mendoza se encuentra en una encrucijada histórica. Con el impulso del proyecto "Malargüe Distrito Minero Occidental" y la reciente actualización del Código de Procedimientos Mineros, la gestión provincial ha puesto todas sus fichas al cobre, presentándolo como el motor indispensable para la transición energética global. Pero, ¿qué tan sólido es el suelo sobre el que se apoya esta promesa económica?
En lo que va de 2025, el precio del metal rojo ha experimentado una escalada frenética, aumentando casi un 40%. Para una provincia que mira con cautela —y en muchos sectores, con abierta resistencia— el desembarco de la minería a gran escala, este dato no es menor.
Sin embargo, un análisis profundo del mercado global sugiere que el precio récord actual podría no deberse exclusivamente a una demanda industrial genuina, sino a una compleja partida de ajedrez financiero.
¿Escasez o especulación?
A diferencia de lo que se suele escuchar en los discursos oficiales, el mercado actual no sufre de una falta física de metal, aunque podría sufrirla desde 2026 si se concretan proyecciones con amplio consenso. Según informes financieros recientes, existen entre 730.000 y 830.000 toneladas de cobre guardadas en almacenes de Estados Unidos. El cobre es la gema por la que Trump y Xi Jinping dan la vida política, de él dependen en gran parte la suerte de la carrera tecnológica que está reconfigurando la vida como la conocíamos.
En Estados Unidos comerciantes y grandes fondos mantienen "atrapado económicamente" un importante inventario como un escudo ante posibles aranceles del 15%. En términos llanos, el cobre está, pero no circula. Esta retención artificial es en buena parte la que ha disparado los precios, creando una sensación de escasez que, por ahora, solo existe en los papeles.
El riesgo para Mendoza: 2026 en el horizonte|
El apuro por abrir yacimientos en la cordillera mendocina encuentra su justificación en que el déficit estructural de cobre —es decir, cuando realmente falte metal para la industria— se proyecta para 2026.
El peligro para las aspiraciones locales reside en la volatilidad de corto plazo. Si los aranceles internacionales resultan ser más bajos de lo esperado, ese enorme stock retenido en EE. UU. podría liberarse de golpe. El resultado sería un colapso de los precios internacionales, lo que podría dejar en el aire la rentabilidad de los proyectos que hoy se intentan licitar o explorar en el sur provincial. Todo y nada puede pasar cuando está en juego un insumo clave para un guerra de alcance globbal en desarrollo.
Entre la cautela y la oportunidad
Mendoza enfrenta el desafío de decidir si se suma a esta "fiebre del cobre" en un momento de gran incertidumbre global. Mientras el sector pro-minero ve en estos precios récord la señal definitiva para avanzar, los sectores que resisten la actividad encuentran datos más allá del potencial riesgo para el agua que representa la minería.
Esta vez la minería puede ser la vía que lleve a Mendoza al corazón de una guerra planetaria, y tal como están plantados los gobiernos nacional, Javier Milei, y provincial, de Alfredo Cornejo, la provincial y país cumplirán órdenes de Estados Unidos en la contienda.
Marcha San Jorge 23 (51)
Las protestas contra San Jorge se multiplicaron en toda la provincia.
Santiago Tagua/ElEditor Mendoza
Así como los impulsores de la minería ven más motivos para avanzar cada vez que sube el precio del cobre, los opositores a la actividad suman a la defensa del agua y el ambiente otras razones para resistir, como la alteración de la paz social y el involucramiento en dinámicas geopolíticas sobre las cuales no tienen la provincia ninguna posiblidad de modificar.
un motivo extra para la desconfianza: la posibilidad de que se altere la paz social y el ecosistema por una bonanza económica que, según los números, tiene pies de barro.
Desarrollo o sálvese quien pueda
La pregunta que queda flotando en el aire cordillerano es clara: ¿Está Mendoza ante el inicio de una era de desarrollo o está corriendo detrás de una burbuja especulativa que podría estallar antes de que la primera pala toque el suelo?
Al cierre del primer cuarto del siglo XXI, el mercado global de materias primas asiste a un fenómeno sin precedentes: la muerte del precio único. Mientras las pantallas de la Bolsa de Metales de Londres (LME) y el COMEX de Nueva York muestran un cobre rozando máximos históricos por la escasez, los almacenes en Shanghái acumulan stock a precios de saldo.
Esta fractura, provocada por la agresiva política arancelaria de Donald Trump en su guerra comercial contra China, es solo el capítulo final de una saga de 25 años que transformó al cobre de un simple insumo de construcción en un activo de seguridad nacional.
Para entender por qué el mundo se pelea hoy por los yacimientos en los Andes o en África, es necesario mirar el retrovisor. La historia del precio del cobre es la historia de la economía moderna.
Evolución del precio en el milenio
El milenio arrancó con lo que los analistas llaman "la era de los precios bajos". Entre 2000 y 2003, la libra de cobre apenas superaba los 0,60 dólares. ¿La causa? El mundo aún se lamía las heridas del estallido de la burbuja de las "puntocom" y la crisis asiática de finales de los 90. La demanda era plana y la oferta sobraba.
camiones.jpg
Del yacimiento de cobre que está en Uspallata San Jorge prevé sacar unos 20 camiones diarios de 30 toneladas por la ruta.
Imagen ilustrativa
Pero en 2004, la tectónica de placas de la economía se movió. El ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) desató el llamado "Súper Ciclo". La urbanización masiva impulsada por Beijing requería cablear ciudades enteras desde cero. El precio se disparó, solo interrumpido brevemente por el colapso de Lehman Brothers en 2008. Sin embargo, el gigante asiático respondió a esa crisis con un paquete de estímulo en infraestructura tan colosal que el cobre rebotó en "V", alcanzando un pico de 4,50 dólares en 2011.
La resaca de la sobreoferta
La fiesta de precios altos incentivó inversiones masivas. Proyectos mineros que tardaron años en construirse comenzaron a operar justo cuando China decidía cambiar su modelo económico: de la construcción desenfrenada al consumo interno.
Esta combinación de sobreoferta minera y desaceleración de la demanda provocó el desplome del período 2012-2019. El cobre cayó a la franja de los 2,00 dólares. Fue una etapa de "purga", donde gigantes como Codelco en Chile o Freeport-McMoRan debieron ajustar costos para sobrevivir, mientras la inversión en exploración se congelaba, sembrando la semilla de la escasez actual.
La tormenta perfecta
La recuperación tras el COVID-19 marcó el inicio de la era actual, definida por una "doble tracción" de demanda que la oferta no puede seguir. Primero fue la Transición Energética: un vehículo eléctrico requiere tres veces más cobre que uno convencional. Luego, la irrupción de la Inteligencia Artificial; los centros de datos necesarios para procesar algoritmos son devoradores de energía y cableado de alta eficiencia.
Este "shock" de demanda llevó el precio al récord de 5,94 dólares en julio de 2025. Sin embargo, la estabilización actual en torno a los 5,50 dólares esconde la nueva realidad geopolítica. Los aranceles impuestos por Washington a la tecnología verde asiática han partido el mercado.
El eje de la producción se desplaza: Chile enfrenta el envejecimiento de sus minas, mientras que la República Democrática del Congo y operadoras como Glencore o la china Zijin Mining ganan terreno.
El mundo ya no busca cobre solo por su precio, sino por su origen: necesita metal "occidental", libre de aranceles y seguro. La geología, finalmente, se ha encontrado con la geopolítica. Continuará....