La oposición ultima detalles para convocar este jueves 4 a una sesión ordinaria en el Senado con el objetivo de rechazar el veto presidencial a la Ley de Emergencia en Discapacidad, vetada por el presidente Javier Milei. La Cámara de Diputados ya dio el primer paso el 17 de agosto, al aprobar la insistencia con 172 votos a favor, 73 en contra y 2 abstenciones.
La expectativa es alta. Por la sensibilidad del tema, los bloques opositores confían en reunir los dos tercios necesarios —48 votos si están presentes los 72 senadores— para convertir definitivamente el proyecto en ley. Incluso legisladores cercanos al oficialismo, como el senador cordobés Luis Juez, han anticipado su apoyo, desmarcándose del armado político de La Libertad Avanza en su provincia.
Por primera vez en dos décadas se rechazaría un veto
De concretarse la insistencia, el Congreso estaría rechazando un veto presidencial por primera vez en más de dos décadas. El último antecedente data del 12 de marzo de 2003, cuando se aprobó la insistencia de la Ley 25.715 sobre la reducción de aranceles para la importación de azúcar, durante el gobierno de transición de Eduardo Duhalde.
La sesión también incluirá otro tema de peso: la reforma al Régimen Legal de los Decretos de Necesidad y Urgencia (Ley 26.122). El proyecto, respaldado por diversos bloques opositores, propone limitar el alcance de los DNU a una sola materia por decreto, permitir su tratamiento durante el receso parlamentario, exigir la aprobación de ambas cámaras para su validez, y prohibir la reiteración de un DNU en el mismo período si ha sido derogado.
Este miércoles, reunión clave
Fuentes parlamentarias confirmaron que este miércoles por la tarde se celebrará una reunión de Labor Parlamentaria entre autoridades del cuerpo y jefes de bancada, donde se terminará de definir el temario. No se descarta que se sumen otros asuntos de interés legislativo.
La jornada del jueves promete ser intensa, cargada de simbolismo y con potencial para reconfigurar el equilibrio de poderes. En el centro del debate, la discapacidad como bandera de consenso y la institucionalidad como terreno de disputa.