Ante la inminencia del debate en el Senado sobre la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, fijado para el próximo miércoles, la CGT convocó una reunión de urgencia de su Consejo Directivo este viernes a las 11 horas.
-La CGT definirá las medidas de acción directa frente a la reforma laboral
-El proyecto que impulsa el gobierno se debatirá el próximo miércoles
Ante la inminencia del debate en el Senado sobre la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, fijado para el próximo miércoles, la CGT convocó una reunión de urgencia de su Consejo Directivo este viernes a las 11 horas.
El objetivo es claro: definir medidas de acción directa, que incluyen la posibilidad latente de un paro general.
La situación interna de la CGT refleja un escenario de alta tensión. El ala "dialoguista" de la central ha sufrido un revés político significativo: las negociaciones con gobernadores para frenar el proyecto no dieron los frutos esperados.
Aunque el triunviro Jorge Sola destacó una reunión de trabajo con seis gobernadores peronistas (incluyendo a Axel Kicillof y Gildo Insfrán) para advertir sobre la "conculcación de derechos", el panorama en el Congreso parece más complejo.
La falta de eco en mandatarios de peso, como Martín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), quienes cancelaron o postergaron encuentros con la cúpula sindical, ha dejado al ala moderada con poco margen de maniobra.
Mientras los moderados buscan consensos, el sector más combativo presiona por un endurecimiento inmediato. Pablo Moyano, referente de la facción más dura, ha adoptado una postura desafiante: "La CGT puede voltear la reforma laboral".
Moyano evocó la resistencia al gobierno de Mauricio Macri para demostrar que la unidad sindical es suficiente para frenar el proyecto mileísta. Esta postura se refuerza con las acciones de sindicatos como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que buscan blindar sus estatutos laborales frente a la inminencia del debate parlamentario.
Con la división de aguas interna y el tiempo agotándose, la reunión de este viernes en la histórica sede de la calle Azopardo no será una más: marcará el ritmo de la conflictividad social para la semana venidera.