El Equipo del Servicio de Veterinaria del Ecoparque de Mendoza concluyó la autopsia del elefante Tamy, que falleció a los 55 años el 24 de junio pasado en el ex zoo de Mendoza, y concluyó que murió por su avanzada edad y no tenía enfermedades infectocontagiosas, según informó hoy el gobierno mendocino.
Tamy había llegado al entonces Zoológico de Mendoza en 1984, luego de que el Circo Hermanas Gasca no pudiera trasladarlo a Chile.
La muerte del ejemplar “fue consecuencia de un proceso crónico multisistémico”, afirma el estudio y añade que "las alteraciones encontradas son compatibles con el desgaste fisiológico propio de la avanzada edad del ejemplar”.
Según se informó hoy oficialmente, luego de la realización de todos los estudios posmortem, tanto anatomopatológicos (permiten identificar una afección examinando células o tejidos al microscopio) como de laboratorio, el Servicio de Veterinaria del Ecoparque de Mendoza presentó el informe final sobre la muerte de Tamy, el elefante asiático que falleció a los 55 años de edad.
De acuerdo con las conclusiones, el deceso fue consecuencia de un “proceso crónico multisistémico”, sin evidencias de enfermedades infectocontagiosas activas ni causas agudas atribuibles.
Las alteraciones halladas “son compatibles con el desgaste fisiológico propio de la avanzada edad del ejemplar”.
Tamy falleció de muerte natural, según este estudio, que contiene todos los análisis detallados de la necropsia. El animal tuvo múltiples fallos orgánicos progresivos debido a su edad.
“El equipo de la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque anhelaba poder acompañarlo y verlo disfrutar del santuario de Brasil, tal como hoy lo hacen Kenya y Guillermina. Se sabía que, en el caso de Tamy, el trabajo iba a ser más complejo debido a su historia de vida y a su edad avanzada. Su fallecimiento representó un golpe muy duro para todos”, afirmó el director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet.
En la elaboración del informe intervinieron 12 médicos veterinarios, uno de ellos en carácter de veedor externo. También participaron representantes de un santuario, un fotógrafo oficial y un especialista del Laboratorio de Patología Animal, quienes acompañaron la necropsia como veedores y documentadores externos, asegurando así transparencia y rigor técnico en todo el procedimiento.
Hallazgos clínico-patológicos
La necropsia se efectuó inmediatamente después del fallecimiento del animal, con la participación de profesionales del Ecoparque, de la Universidad Juan Agustín Maza y veterinarios independientes. Entre los principales hallazgos se consignaron los siguientes detalles.
La causa de muerte fue natural, y los estudios revelaron lesiones en distintos órganos, entre ellas una nefropatía crónica severa con remplazo fibroso del parénquima renal, dilatación ureteral y cálculos de hasta 9 cm; una hepatopatía moderada a severa con congestión y bordes romos, y una artropatía severa en cadera y carpos. La conclusión arrojó un diagnóstico anatomopatológico presuntivo de nefritis crónica severa, hepatopatía moderada a severa y artrosis avanzada de cadera y carpos.
“Todo esto obedece a la edad del ejemplar y su estilo de vida. Recordemos que llegó a Mendoza luego de estar en un circo, y que se trabajaba junto con la Fundación Franz Weber para que pudiera ser trasladado a un santuario”, recordó Haudet.
Historia del elefante Tamy
Tamy llegó al entonces Zoológico de Mendoza en 1984, luego de que el Circo Hermanas Gasca lo dejara en la provincia al no poder trasladarlo a Chile. Desde hacía una década, diversos organismos desarrollaban un plan de reconversión para mejorar su bienestar y preparar su eventual traslado a un santuario en el estado de Mato Grosso, Brasil. El caso de Tamy era complejo por su edad y por los tratos que había recibido en el circo.