Con custodia policial.

Muerte de Tamy: así es el riguroso proceso de necropsia al elefante del Ecoparque de Mendoza

La necropsia del elefante está a cargo de un equipo multidisciplinario con vigilancia policial. Buscan esclarecer las causas de su muerte.

El Editor Mendoza | Denia Gomez
Por Denia Gomez
25 de junio de 2025 - 18:31

Luego de confirmarse el fallecimiento de Tamy, el elefante asiático de 55 años que vivía en el Ecoparque de Mendoza, se activó un protocolo veterinario y científico para conocer con precisión cuáles fueron las causas de su muerte. Según informó la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque, el procedimiento comenzó bajo estrictas medidas de resguardo para garantizar la transparencia del análisis.

“Tamy estuvo siempre custodiado por la policía, para que no se perturbe el proceso y por lo tanto que no haya ningún tipo de alteración de los resultados”, indicaron desde la Dirección.

La decisión busca preservar la cadena de custodia de los restos del animal, lo cual es fundamental en procedimientos de alto impacto público y científico.

Necropsia de Tamy: qué profesionales intervienen y cómo avanza el procedimiento

La necropsia está a cargo de un equipo conformado por médicos veterinarios del Ecoparque, especialistas externos y profesionales de la Universidad Juan Agustín Maza, institución con experiencia en medicina veterinaria de fauna silvestre.

El análisis se desarrollará por etapas, conforme los hallazgos y las necesidades de diagnóstico que vayan surgiendo.

“El proceso de análisis va a ir avanzando en la medida que los profesionales decidan, en función de los hallazgos se harán los estudios pertinentes y toma de muestras correspondiente”, detallaron las autoridades.

Este procedimiento consiste en la inspección visual externa e interna del cuerpo del animal e incluye la extracción de muestras de tejidos, órganos, sangre y fluidos, que luego serán remitidas a laboratorios especializados, en Mendoza o en Buenos Aires, para realizar estudios histopatológicos, microbiológicos, toxicológicos y genéticos si fuera necesario.

Cabe destacar que a Tamy nunca se le habían podido realizar análisis de sangre debido a que se trataba de un animal "muy bravo". Recién ahora se podrá conocer con exactitud cuál era su condición de salud previa a su muerte.

Qué se sabe hasta ahora sobre su muerte

Según Ignacio Haudet, aunque aún no hay una conclusión oficial, los primeros indicios apuntan a una posible muerte súbita. No se registraron signos externos de trauma ni se reportaron comportamientos atípicos en los días previos, por lo que la necropsia será clave para descartar causas infecciosas, cardíacas o neurológicas no evidentes a simple vista.

En las próximas semanas, los resultados de laboratorio podrían aportar claridad sobre su salud interna, sus órganos y posibles patologías subyacentes.

Un recinto adaptado, pero con limitaciones estructurales

La muerte de Tamy reveló las dificultades estructurales del ex Zoológico. El recinto que habitaba fue originalmente construido para el confinamiento y no para facilitar prácticas veterinarias post mortem o traslados de grandes especies.

Por eso, para poder realizar la necropsia, el personal del Ecoparque debió demoler parte del recinto: “Las jaulas fueron pensadas para encerrar, no para liberar ni manipular animales de forma respetuosa. Para trabajar con el cuerpo de Tamy, hubo que tirar una pared y acondicionar el espacio”, explicó Juan Ignacio Haudet, director del Ecoparque, en una entrevista radial.

La muerte de Tamy se produjo mientras el equipo técnico ultimaba los detalles para su traslado al Santuario de Elefantes en Brasil, un proceso que llevaba años de preparación. Pese a que ya contaba con los permisos sanitarios y administrativos, su delicado estado de salud, producto de la edad avanzada y secuelas de su vida en el circo, había obligado a postergar el viaje.

Durante sus últimos años, Tamy fue atendido por un equipo multidisciplinario que incluía a especialistas internacionales como Ingo Schmidinger, experto en comportamiento animal, y Johana Rincón Alba, médica veterinaria de la Fundación Franz Weber, quienes lo acompañaban en su rutina diaria de entrenamiento positivo y enriquecimiento ambiental.

Un elefante víctima de la crueldad

La historia de Tamy, que llegó a Mendoza en 1984 tras ser abandonado por un circo, sintetiza décadas de debate sobre el cautiverio animal, la reconversión de zoológicos en espacios de conservación, y la responsabilidad del Estado en garantizar condiciones dignas a los animales bajo su cuidado.

Diversas organizaciones han pedido explicaciones, como el legislador Emanuel Fugazzotto, quien presentó un pedido de informes en la Legislatura. Desde el Gobierno, en tanto, remarcan que se actuó con responsabilidad y cuidado permanente: “Desde hace una década trabajamos para mejorar su bienestar y lograr su traslado”, afirmaron desde la Dirección de Biodiversidad.

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