Un pedido de la Iglesia

El arzobispo de Mendoza intercedió y ATE suspendió la protesta en los aeropuertos

Marcelo Colombo intercedió ante el gremio para evitar complicaciones durante la llegada de León XIV. ATE aceptó el pedido, pero aclaró que la protesta se retomarán después
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Por El Editor Mendoza

La llegada del Papa León XIV consiguió frenar, al menos por unos días, un conflicto que amenazaba con complicar el funcionamiento de los aeropuertos argentinos. La intervención de la Iglesia, con el arzobispo de Mendoza Marcelo Colombo como interlocutor, llevó a la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) a suspender las protestas que tenía previstas para este viernes 6 de noviembre en más de 27 terminales del país.

"¡Podríamos decir que en esta, al Gobierno lo salvó el Papa!", escribió Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional, al anunciar la decisión. El dirigente sindical explicó que el gremio recibió un pedido de la Iglesia para evitar inconvenientes durante el operativo de traslado y la llegada del pontífice.

La respuesta llegó después de una comunicación de Colombo, quien también preside la Conferencia Episcopal Argentina. El arzobispo manifestó su preocupación por las posibles demoras y cancelaciones que podía ocasionar la protesta en un momento en que el sistema aerocomercial tendrá un movimiento especial por la visita papal.

A cambio de suspender temporalmente las medidas, la Iglesia asumió el compromiso de intervenir ante el Gobierno nacional para buscar una salida a los reclamos de los trabajadores.

"No vamos a ser nosotros quienes nos opongamos al encuentro de nuestro pueblo con León XIV", expresó Aguiar. La decisión, según explicó, responde al pedido de las autoridades eclesiásticas y al compromiso de abrir una instancia de mediación.

Una tregua que no resuelve el conflicto

La protesta que ATE había anunciado para el viernes contemplaba una retención de tareas en más de 27 aeropuertos nacionales e internacionales. En Ezeiza y Aeroparque, además, estaba previsto un "paro a la japonesa", una modalidad que consistía en intensificar los controles y las inspecciones sobre aeronaves y equipos de trabajo.

El esquema podía provocar demoras y cancelaciones. Por ese motivo, durante la jornada de protesta el gremio había anticipado que garantizaría únicamente vuelos sanitarios, humanitarios, traslados de órganos y servicios oficiales.

Detrás de la medida hay reclamos que exceden la discusión salarial. ATE denuncia falta de recursos para sostener la infraestructura aeroportuaria y advierte sobre problemas en las condiciones de seguridad operacional. También reclama una convocatoria a las negociaciones salariales sectoriales que, según el sindicato, llevan años sin concretarse.

Aguiar fue categórico al aclarar que la decisión no representa un acercamiento con el Gobierno. "Tiene que quedar claro que el conflicto sigue", sostuvo. También insistió en que los problemas de seguridad en el sistema aerocomercial continúan y que los salarios de los trabajadores siguen siendo insuficientes.

La negociación que quedó en manos de la Iglesia

La suspensión de las protestas abre ahora una instancia de diálogo que tendrá un primer capítulo este viernes. Aguiar anunció una reunión a las 11:00 con el subsecretario de Transporte Aéreo, Hernán Gómez, en la sede de la Secretaría de Transporte.

El encuentro buscará avanzar sobre los reclamos que originaron el conflicto y garantizar el funcionamiento de los aeropuertos durante la visita oficial del Papa, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre en Argentina.

Sin embargo, el gremio dejó una advertencia: la medida de fuerza volverá a ponerse en marcha apenas termine la visita de León XIV. La suspensión es temporal y no implica el levantamiento del plan de lucha.

Por ahora, la intervención del arzobispo mendocino consiguió abrir una tregua entre los trabajadores y el Gobierno. La llegada del Papa funcionó como un motivo para postergar la disputa, pero todavía queda pendiente encontrar una respuesta a los reclamos que la originaron.

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