La industria de la indumentaria atraviesa una contradicción que expone las dificultades del consumo en la Argentina. Cada vez ingresa más ropa del exterior, pero los comercios siguen sin encontrar una recuperación sostenida de las ventas, en un escenario que combina mayor competencia, acumulación de mercadería y consumidores que postergan sus compras.
En ese contexto, el Día de la Madre aparece como una oportunidad para intentar cambiar la tendencia. Las marcas concentran sus expectativas en las promociones y los descuentos, aunque el movimiento comercial de octubre todavía no muestra señales suficientes para hablar de una reactivación generalizada.
El panorama tiene dos caras. Por un lado, la oferta de indumentaria importada crece a un ritmo acelerado. Por el otro, la demanda continúa debilitada y condiciona tanto a los comercios como a las empresas que producen ropa en el país.
Más prendas importadas en un mercado que vende menos
Los datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) permiten dimensionar el contraste. Durante julio y agosto, las ventas de ropa medidas en unidades registraron una caída interanual del 15,9%, mientras que las importaciones aumentaron un 54% en volumen durante los primeros ocho meses de 2026.
En ese mismo período, ingresaron al país prendas de vestir por unos US$ 534 millones, un incremento del 27% frente a igual tramo del año pasado. En cantidades, el volumen llegó a poco más de 35.000 toneladas, el registro más alto de la serie histórica para ese período.
La diferencia entre ambas variaciones también muestra un cambio en los precios de la mercadería que llega del exterior. El valor promedio por kilo pasó de US$ 18,4 a US$ 15,2, una reducción cercana al 17% interanual.
Es decir, no solamente ingresó más ropa, sino que lo hizo a un precio promedio menor. La tendencia modifica las condiciones de competencia dentro del mercado local, donde las empresas deben encontrar la manera de sostener sus ventas en medio de un consumo que no termina de despegar.
China concentró algo más de la mitad del valor total de las importaciones de indumentaria, con compras por casi US$ 278 millones. También se registraron incrementos en los ingresos de prendas provenientes de países como Vietnam, Bangladesh y Camboya.
Entre los productos que más participaron de las compras externas aparecen pantalones, abrigos, sweaters y remeras. En estas últimas dos categorías, las cantidades importadas registraron subas interanuales particularmente pronunciadas.
En el primer trimestre de 2025, lasimportacionesde roparepresentaron el 67% del consumo textil enArgentina, el nivel más alto de la última década.
Descuentos para atraer a un consumidor que espera
La debilidad de la demanda es uno de los principales problemas que enfrenta el sector. Según la última encuesta bimestral de la CIAI, el 73% de las empresas relevadas informó una caída de sus ventas, mientras que apenas el 14% consiguió incrementarlas.
El dato refleja un deterioro respecto del relevamiento anterior y confirma que las dificultades no se limitan a un grupo reducido de marcas. Para una parte importante del sector, recuperar el movimiento comercial se convirtió en una de las principales preocupaciones.
A esto se suma la acumulación de mercadería, ya que, alrededor de cuatro de cada diez empresas consultadas señalaron que tenían existencias por encima de los niveles deseados, una situación que presiona sobre las estrategias comerciales y aumenta la necesidad de generar ventas.
En ese escenario, las promociones bancarias y los descuentos aparecen como herramientas para atraer compradores. Las marcas intentan aprovechar las fechas especiales para impulsar las operaciones, aunque los resultados son dispares y dependen de factores como los precios, la propuesta comercial y el comportamiento de los clientes.
Algunas empresas registraron mejoras puntuales durante septiembre, pero otras encontraron un panorama más moderado al comenzar octubre. Por eso, el movimiento previo al Día de la Madre se convirtió en una referencia para evaluar si el sector puede recuperar parte de la actividad perdida.
El problema es que una mejora concentrada en unos pocos días no necesariamente alcanza para revertir una tendencia que lleva meses. La evolución de las ventas después de la fecha comercial será determinante para saber si se trató de un repunte puntual o de una señal más consistente.
El desafío de recuperar las ventas
Las expectativas empresariales reflejan la incertidumbre. En la encuesta de la CIAI, seis de cada diez compañías no esperaban cambios en sus ventas durante los tres meses siguientes, mientras que poco más de una de cada cinco anticipaba nuevas caídas. Solamente una minoría proyectaba una mejora.
En ese contexto, el Día de la Madre funciona como una prueba para el sector, que busca aprovechar una fecha tradicionalmente importante para la indumentaria femenina. Las promociones y los descuentos pueden generar un movimiento adicional, aunque todavía queda por ver si ese impulso logra extenderse más allá de las compras vinculadas con la celebración.
La paradoja es que la mayor disponibilidad de ropa importada convive con un mercado que no consigue recuperar el ritmo de consumo. Mientras los productos del exterior ganan participación, la producción nacional retrocede y los comercios necesitan recurrir a distintas estrategias para mover sus existencias.
La evolución de las ventas durante las próximas semanas permitirá medir hasta dónde llega el efecto de las promociones. Por ahora, el desafío de la industria no pasa solamente por ofrecer más prendas o ajustar los precios, sino por encontrar compradores en un mercado que sigue mostrando dificultades para recuperar su actividad.