Este martes, cientos de productores vitivinícolas se movilizaron en plena vendimia con un caravanazo que expuso la crisis que atraviesa el sector. La protesta, encabezada por pequeños y medianos viñateros, busca visibilizar la falta de rentabilidad y exigir medidas concretas al gobierno provincial y nacional. El caravanazo salió desde San Martín y llegó hasta las puertas de la Legislatura, donde regalaron uva y parte de su producción.
Ángel Castro, referente de Productores Unidos de la zona Este, que agrupa a 400 pequeños productores de hasta 30 hectáreas, explicó: “Llega el momento de la cosecha y siempre salimos perdiendo frente a las grandes bodegas. El Estado no puede desentenderse, tiene que fijar pautas claras e incentivar las exportaciones”.
El costo de producir uva y la espiral de pérdidas
El reclamo central gira en torno al precio de la uva. Según informes del INTA, producir un kilo cuesta alrededor de 400 a 420 pesos, mientras que los compradores ofrecen entre 180 y 200 pesos, muy por debajo de los costos reales.
Castro advirtió que esta situación genera un círculo vicioso: “Ganás menos, invertís menos, cosechás menos, y al año siguiente volvés a perder. Así se terminan abandonando viñedos, lo que ya está pasando en toda la provincia”.
Tagliavini coincidió en el diagnóstico: “Estamos trabajando con un producto que tiene el valor de hace dos años, con una inflación acumulada de más del 70%. Es inviable subsistir”.
De cultivar la vid a vender milanesas de pollo
El abandono de viñedos no solo afecta la producción, sino también la vida de pueblos enteros. Castro enumeró localidades como Tres Porteñas, Nueva California y Costa de Arauco, donde la vitivinicultura sostiene la economía regional: “Cuando se abandona un viñedo, se abandona un pueblo. Son 800.000 personas en Mendoza que viven directa o indirectamente de esta actividad”.
Tagliavini aportó un ejemplo concreto: “Un vecino mío tuvo que dejar su finca porque no podía pagar el agua de riego. Hoy vende milanesas de pollo en Palmira. Son historias duras de gente que trabajó generaciones en la viña y ya no puede sostenerla”.
El rol del Estado y las exportaciones
Los productores critican la falta de políticas activas. Castro señaló que el gobierno provincial no implementó incentivos a tiempo: “Pedimos créditos blandos para cosechadores y medidas para exportar mosto, pero no hubo respuesta. El gobernador ni nos ha escuchado”.
Tagliavini recordó que en octubre alertaron sobre un excedente de 150 millones de litros de vino que debía promocionarse y exportarse: “No hicieron nada y los precios cayeron. Hoy el pequeño productor no tiene plata para levantar la cosecha”.
Cornejo de gira en Francia
Mientras el gobernador Alfredo Cornejo está de gira en Francia con bodegas de alta gama, los productores reclaman que se incluya también a quienes sostienen el primer eslabón de la cadena. “Siempre miran al de más arriba. Nosotros quedamos afuera”, lamentó Tagliavini.
Los viñateros esperan que la visita sirva para abrir mercados, aunque advierten que sin un dólar competitivo y con costos internos elevados, la exportación seguirá siendo limitada. Además, buscan un encuentro directo con el presidente Javier Milei para plantear la crisis sin intermediaciones provinciales.
El caravanazo en Mendoza expone la tensión estructural de la vitivinicultura: grandes bodegas con capacidad de exportación frente a pequeños productores que sostienen la base territorial y social de la actividad. La falta de rentabilidad, el abandono de viñedos y la ausencia de políticas claras ponen en riesgo no solo la economía regional, sino también la identidad vitivinícola de la provincia.