El caravanazo será el próximo martes 10 de febrero, y reunirá a productores vitivinícolas y hortícolas que intentan visibilizar la grave situación que atraviesa el sector. La medida fue definida en una asamblea en San Martín, con la participación de un centenar de productores, contratistas, representantes de la Asociación de Viñateros de Mendoza (AVM) e integrantes de FOEVA.
La concentración comenzará a las 9 de la mañana en Acceso Este y Costa Canal Montecaseros. Desde allí, la caravana avanzará hacia la Ciudad de Mendoza con carteles y consignas que reclaman un precio justo para la producción primaria. Durante el recorrido, los manifestantes regalarán uvas, frutas y hortalizas para mostrar la brecha entre lo que recibe el productor y lo que finalmente paga el consumidor en góndola. “Estamos trabajando a pérdida y necesitamos medidas urgentes”, anticipó en una radio del Este Ernesto Tagliavini, productor autoconvocado que reclamará un plan de compra de uva y advirtió que las protestas podrían extenderse durante la Fiesta Nacional de la Vendimia.
Embed - Crisis en el sector vitivinicola - Leando Ripamonti
La gira oficial en Francia
Mientras tanto, el gobernador se encuentra en París encabezando una gira oficial de promoción internacional del vino mendocino, acompañado por la titular de ProMendoza, Patricia Giménez. La misión se desarrolla en el marco de la feria Wine Paris, una de las más importantes del mundo, donde participan 72 bodegas de la provincia. Allí, el mandatario anunció la firma de un convenio para traer compradores de vino a granel en junio y destacó que la estrategia busca “posicionar la producción provincial en el exterior” y respaldar a una de las principales economías regionales.
Mendoza vuelve a decir presente en las principales ferias internacionales del vino, con una participación histórica de nuestras bodegas. En total, 72 bodegas mendocinas participan de esta misión comercial, 28 lo hacen dentro del pabellón oficial argentino, coordinado junto a la… pic.twitter.com/lTaabd1MQs
El oficialismo defiende la estrategia de internacionalización como una herramienta clave para mejorar la competitividad del sector, algo similar a los planes trazados para amortizar la caída del turismo de clase media. Voceros oficiales sostuvieron que la apertura de nuevos mercados permitirá incrementar la demanda y, en consecuencia, mejorar los precios en origen. “La promoción externa es parte de la solución a la crisis, porque si logramos vender más y mejor, los productores también se benefician”, remarcaron.
La crisis vitivinícola en Francia
Sin embargo, la comitiva mendocina está de visita en una tierra que no escapa a la caída del consumo global. En Francia, país anfitrión, la industria vitivinícola francesa atraviesa una crisis estructural marcada por la sobreproducción y una caída drástica del consumo interno: desde 1960, el consumo de vino por adulto descendió cerca de un 70%, con especial impacto en el vino tinto. El gobierno francés ha destinado 130 millones de euros para subsidiar el arranque de más de 30.000 hectáreas de viñedos y financiar la destilación de excedentes, en un intento por estabilizar el sector.
Este informe de la televisión alemana ilustra en parte la crisis del sector:
Embed - ¿Por qué Francia va a destruir vino?
En 2024 se registró un récord de insolvencias con 211 bodegas quebradas, afectando regiones emblemáticas como Burdeos (donde también estuvo de gira Cornejo) y Languedoc. A ello se suman fenómenos extremos vinculados al cambio climático —sequías, heladas, granizo y olas de calor de hasta 43°C— que han mermado la producción y deteriorado la rentabilidad. Además, los cambios culturales en los hábitos de consumo y la caída del 9,4% en exportaciones el último año intensifican la crisis, a pesar de que el vino sigue siendo crucial para la balanza comercial francesa.
En Europa buscan menos cultivos
La estrategia francesa apunta a una reestructuración profunda: menos superficie cultivada, más calidad y adaptación a nuevos hábitos de consumo, en un contexto de exportaciones en retroceso. El contraste es significativo: mientras en Mendoza los productores reclaman intervención estatal para sostener precios y evitar el abandono de viñedos, en Francia el Estado financia directamente el arranque de miles de hectáreas para reducir la oferta y adecuarla a la demanda real.