Entre los ejes previstos se encuentran el conocimiento de la normativa vigente, la interpretación de las señales de tránsito, la convivencia en la vía pública, la movilidad sustentable, la prevención de accidentes y la promoción de conductas responsables al volante. Además, se apunta a generar conciencia sobre los riesgos asociados al consumo de alcohol y otras sustancias al momento de conducir.
Una formación con mirada preventiva
Los impulsores del proyecto sostienen que la educación vial constituye una herramienta para fortalecer la prevención y reducir la siniestralidad, mediante la incorporación de conocimientos y hábitos seguros desde la escuela.
La propuesta también contempla que la Dirección General de Escuelas sea la encargada de definir los contenidos y la modalidad de implementación, articulando con los organismos competentes en materia de seguridad vial.
Tras recibir el respaldo unánime de Diputados, la iniciativa deberá ser tratada ahora por la Cámara de Senadores para completar su recorrido legislativo.
De convertirse en ley, Mendoza incorporará de manera obligatoria la educación vial en los últimos años del nivel secundario, con el objetivo de que los estudiantes finalicen esa etapa con herramientas básicas para desenvolverse de manera responsable en la vía pública, tanto como peatones, ciclistas o futuros conductores.