En medio de la segunda quincena de enero, cuando la demanda aérea alcanza su punto más alto, miles de pasajeros se vieron sorprendidos por la cancelación repentina de vuelos de la aerolínea low cost Flybondi. La Administración Nacional de Aviación Civil ( ANAC) por fin intervino labrando actas de infracción contra la compañía por incumplimientos en el servicio y falta de aviso previo a los usuarios.
Las cifras hablan por sí solas: más de 22.000 pasajeros afectados y 125 vuelos regionales anulados en apenas cinco días. Las imágenes de pasajeros varados en aeropuertos, aguardando horas por respuestas y reprogramaciones, se multiplicaron en redes sociales y medios.
Estas actas de la ANAC dan inicio a un sumario administrativo y, de comprobarse la responsabilidad de la empresa, pueden derivar en sanciones que van desde una multa económica hasta la cancelación o suspensión temporal de la autorización para operar servicios aerocomerciales.
El Gobierno busca mostrarse activo
Desde ANAC, organismo dependiente de la Secretaría de Transporte, remarcaron que el procedimiento de sanciones busca “proteger a los pasajeros” y que el mecanismo de actas de infracción —inactivo desde 2020— fue retomado por el Gobierno Nacional para garantizar el cumplimiento de los servicios aerocomerciales. Las sanciones podrían ir desde multas económicas hasta la suspensión de la autorización para operar.
Un conflicto con historia
No es la primera vez que Flybondi enfrenta cuestionamientos. Fundada en 2018 bajo la política de cielos abiertos del gobierno de Mauricio Macri, la compañía fue pionera en el modelo low cost en Argentina. Su estrategia de tarifas agresivas le permitió crecer rápido, pero también acumuló una larga lista de conflictos operativos. En diciembre pasado, ya había protagonizado otro episodio de cancelaciones masivas: 70 vuelos suspendidos en apenas tres días.
Un ranking de la firma Amadeus la ubicó como la segunda aerolínea más impuntual del país, detrás de Boliviana de Aviación, con una tasa de cancelaciones del 6,4%. A fines de 2024, la cifra era aún más crítica: uno de cada diez vuelos programados no llegaba a despegar.
Crisis financiera y planes de expansión
La empresa intenta dejar atrás la crisis financiera que la golpeó desde octubre de 2023 y que la puso bajo fuerte escrutinio público. En paralelo, anunció un ambicioso plan de expansión: la compra de 35 aviones nuevos a Airbus y Boeing por US$ 1.700 millones, con el objetivo de ampliar su capacidad en un 230% en los próximos cuatro años.
La respuesta oficial de Flybondi
Frente al escenario de crisis, Flybondi emitió un comunicado en el que pidió disculpas y aseguró que la operación aérea “se encuentra en proceso de regularización”. La compañía informó que incorporó cuatro aeronaves Airbus A320 que ya están operativas, sumándose a su flota de Boeing 737-800 NG. Con ello, espera estabilizar el servicio durante la temporada alta y recuperar la confianza de los usuarios.
La tensión entre la autoridad reguladora y la compañía expone un dilema recurrente en el mercado aéreo argentino: el equilibrio entre la expansión de las low cost y la obligación de garantizar un servicio confiable. Mientras ANAC promete un seguimiento riguroso y sanciones ejemplares, Flybondi intenta recuperar por ahora en vano la confianza de los consumidores.