A poco más de un mes del dramático accidente en Pinamar, la mamá de Bastián compartió una imagen de su hijo que sintetiza dolor y esperanza a la vez. El nene de 8 años, que resultó herido tras el choque entre un UTV y una camioneta 4x4, continúa su batalla en un centro de alta complejidad en Buenos Aires.
Macarena fue quien conmovió a las redes sociales al publicar la primera fotografía desde la clínica. La imagen es potente por su sencillez: no muestra el rostro del niño, sino su pequeña mano vendada descansando sobre las sábanas blancas, un símbolo de la resistencia tras haber superado múltiples y complejas cirugías. "No dejemos de pedir por Basti. Sos muy fuerte, hijo", escribió, acompañando el posteo con un pedido de oración que rápidamente se volvió viral y cosechó miles de mensajes de aliento.
Una recuperación paso a paso tras el accidente
Bastián fue el más afectado por el violento impacto ocurrido en la zona de "La Frontera". Tras ser estabilizado en la Costa, fue trasladado de urgencia a Buenos Aires, donde permanece bajo monitoreo constante. Según trascendió, el niño ha mostrado señales de mejoría dentro de su cuadro delicado, aunque el camino de la rehabilitación será largo.
El posteo de su madre no solo buscó agradecer el apoyo recibido, sino también mantener vigente el caso de un niño que, por una imprudencia ajena, terminó peleando por su vida en plena temporada de vacaciones.
Indignación: alcoholemia positiva para los conductores
Mientras la familia se concentra en la salud de Bastián, el avance de la causa judicial trajo datos que reavivaron la bronca social. Las pericias toxicológicas arrojaron resultados determinantes sobre la responsabilidad de quienes manejaban:
- Conductores alcoholizados: Tanto la joven de 24 años que manejaba el UTV como el conductor de la camioneta 4x4 dieron positivo en el test de alcoholemia.
- Graduación alarmante: En el caso de la conductora del vehículo de menor porte, la graduación alcohólica era incluso superior a la del otro involucrado.
- La contracara: El padre de Bastián, que viajaba con él, fue el único que dio negativo en todos los controles, confirmando que la familia fue víctima directa de la negligencia de terceros.
Pinamar y el debate por la seguridad
El caso de Bastián reabrió una herida que sangra cada verano: la falta de controles en las zonas de médanos y el uso recreativo de vehículos de gran potencia mezclado con el consumo de alcohol. La comunidad reclama justicia y medidas más severas para que lo que le ocurrió al pequeño no se repita en la próxima temporada.
Por ahora, toda la energía está puesta en la habitación del hospital porteño donde Bastián, aferrado a la mano de su madre, intenta ganar el partido más importante de su vida.