Emoción y lágrimas.

A 35 años del triunfo más emotivo de Ayrton Senna: el día que se rompió el maleficio y ganó en Brasil

- Se cumple un nuevo aniversario del triunfo de Ayrton Senna en Brasil

- El 24 de marzo de 1991, el piloto lograba su primera victoria en casa

El Editor Mendoza | Agustín Varela
Por Agustín Varela
24 de marzo de 2026 - 20:35

El 24 de marzo de 1991 quedó marcado como una de las fechas más importantes en la carrera de Ayrton Senna y en la historia de la Fórmula 1. Ese día, el piloto consiguió por primera vez la victoria en el Gran Premio de su país, un resultado que se le había negado desde su debut en la categoría y que llegó en una de las carreras más exigentes de su trayectoria.

La competencia correspondió al Gran Premio de Brasil 1991, segunda fecha de la temporada, disputada en el Autódromo José Carlos Pace, circuito conocido como Interlagos y escenario habitual de la carrera brasileña.

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La cuenta pendiente de Ayrton Senna en su país

A pesar de haber logrado títulos y múltiples victorias desde su llegada a la Fórmula 1 en 1984, Senna nunca había podido ganar en Brasil. En sus ocho temporadas anteriores, distintos problemas mecánicos, accidentes o estrategias le habían impedido subir a lo más alto del podio ante el público local.

En 1991 llegaba como uno de los principales candidatos al campeonato y con un auto competitivo, el McLaren MP4/6, desarrollado por McLaren junto a Honda. Durante la clasificación, Senna confirmó ese potencial al quedarse con la pole position, lo que le permitió largar desde el primer lugar.

Una carrera controlada hasta el problema final

En la largada, el brasileño mantuvo la punta y durante gran parte de la competencia controló el ritmo sin mayores inconvenientes, con ventaja sobre sus perseguidores, entre ellos Riccardo Patrese y Gerhard Berger.

Sin embargo, en las vueltas finales la situación cambió. A falta de siete giros, la caja de cambios comenzó a fallar y el auto quedó prácticamente limitado a la sexta marcha, lo que complicaba la conducción en un circuito técnico como Interlagos, que exige constantes reducciones de velocidad.

A pesar de la falla, Senna decidió continuar y adaptó su manejo para evitar perder el liderazgo, mientras la diferencia con sus rivales se reducía vuelta tras vuelta.

Un esfuerzo físico extremo para llegar a la meta

El esfuerzo para controlar el auto en esas condiciones fue muy grande. Con el paso de las vueltas, el desgaste físico se hizo evidente y el piloto terminó la carrera con fuertes calambres en los brazos y el cuello, producto de la tensión generada por manejar sin cambios en gran parte del circuito.

Cuando finalmente cruzó la bandera a cuadros en el primer lugar, Senna apenas pudo festejar. Los auxiliares de pista le alcanzaron una bandera de Brasil, pero tuvo dificultades para sostenerla debido al agotamiento.

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