El 21 de marzo es una fecha especial para el automovilismo mundial. En este 2026 se cumplen 66 años del nacimiento de Ayrton Senna, uno de los pilotos más admirados de la historia de la Fórmula 1 y dueño de un legado que sigue vigente, sobre todo en el circuito callejero más emblemático del calendario: Mónaco.
A lo largo de su carrera, el brasileño construyó una relación única con el trazado del Principado, donde alcanzó marcas que todavía nadie logró igualar. La más recordada ocurrió el 23 de mayo de 1993, cuando ganó el Gran Premio de Mónaco por sexta vez, quinta consecutiva, conduciendo para McLaren.
Ese triunfo lo dejó como el piloto más exitoso en la historia de esa carrera, un récord que continúa vigente más de tres décadas después.
Senna no solo lidera la estadística de victorias en Mónaco con seis, sino que también conserva el récord de más poles position (5) y más podios (8) en el circuito callejero.
Detrás suyo aparecen el británico Graham Hill y el alemán Michael Schumacher, ambos con cinco triunfos, mientras que entre los pilotos de la era moderna el más cercano es Lewis Hamilton, con tres victorias.
1984: la carrera de Ayrton Senna que cambió todo
El vínculo entre Senna y Mónaco comenzó en 1984, durante su temporada debut en la Fórmula 1 con el equipo Toleman.
Bajo una lluvia intensa, el joven brasileño protagonizó una actuación que lo puso en la mira de todo el mundo: largó desde el 13.º lugar y avanzó hasta colocarse segundo, persiguiendo al francés Alain Prost.
La carrera se detuvo con bandera roja cuando Senna estaba cada vez más cerca del líder, lo que generó polémica y marcó el inicio de una rivalidad histórica entre ambos pilotos. Aquella tarde, pese a no ganar, nació la leyenda.
El dominio del brasileño en el Principado
Un año más tarde, en 1985, Senna logró la pole en Mónaco con Lotus, aunque no pudo terminar la carrera por problemas mecánicos.
En 1986 subió por primera vez al podio y en 1987 consiguió su primer triunfo en el circuito.
Desde entonces, el paulista convirtió a Mónaco en su territorio. Sus seis victorias en ese trazado lo transformaron en el piloto más exitoso en la historia del Gran Premio y le valieron el apodo que aún hoy lo acompaña: el Rey de Mónaco.
Un legado que sigue vigente
Senna fue tricampeón del mundo y murió el 1 de mayo de 1994 durante el Gran Premio de San Marino 1994, un hecho que marcó para siempre a la Fórmula 1. Sin embargo, su figura continúa siendo sinónimo de talento, valentía y perfección al volante. El cielo está de festejo.