El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó que los salarios del sector privado registrado crecieron un 2,1% en marzo frente a una inflación del 3,4%. Esta cifra evidencia un marcado rezago frente a la evolución de los sueldos en negro, que aumentaron 4,7%, más del doble que los privados en blanco, según el INDEC.
Desde octubre del año pasado, se consolidó una tendencia insólita: los aumentos de los sueldos en negro multiplican a los del sector formal, como nunca se había visto.
Las estadísticas oficiales reflejan difeferencias abismales en la evolución de los salarios del sector formal y los del informal. El incremento anual del índice salarial para los trabajadores en negro por poco no triplica al que referencia al empleo privado registrado. A la vez, los ingresos de los empleados públicos se mueven por encima de los privados en blanco. De esta manera, el incremento del salario informal actúa como anabólico para que el índice de salario total supere por mucho al que referencia a los ingresos de los empleados en blanco.
Salario formal, en crisis
Las recientes estadísticas oficiales publicadas por el organismo dependiente del Ministerio de Economía revelan una dinámica por demás preocupante para el núcleo duro del mercado laboral nacional.
Durante el tercer mes del corriente año, la mejora salarial general se ubicó en un 3,4%, pero este promedio estadístico oculta realidades muy diferentes hacia el interior de la fuerza de trabajo. Mientras que el sector público exhibió un salto mensual del 5% y el sector privado no registrado mostró un vigoroso avance del 4,7% , el sector privado registrado experimentó un incremento sumamente moderado, equivalente a solo un 2,1%.
Estas frías cifras oficiales demuestran empíricamente cómo la recomposición de los ingresos en la formalidad avanza a un ritmo mucho más lento que en los márgenes de la economía informal o en las dependencias del propio Estado.
Pérdida de dinamismo
Si se analiza detenidamente la ineludible perspectiva interanual, el panorama arroja conclusiones aún más profundas sobre la inestable evolución de las distintas remuneraciones en la economía nacional. Frente a marzo del año anterior, el Índice de salarios total marcó una importante suba del 36,4%, contra el 32,6% de incremento del IPC. Sin embargo, al poner la lupa de manera exclusiva sobre el sector privado registrado, el crecimiento se limitó a un magro 27,5%.
Esta considerable brecha numérica se vuelve todavía más dramática cuando se la compara directamente con los otros segmentos medidos por el Estado. En el mismo lapso de doce meses, los salarios informales experimentaron un salto extraordinario equivalente al 74,4%, mientras que el sector público creció un 29,6% interanual.
Esta enorme volatilidad que hoy enfrentan los distintos rubros del mercado de trabajo deja en una incómoda posición al trabajador formal corporativo, cuyo nivel de vida depende estrictamente de las complejas rondas de negociaciones salariales que hoy parecen no alcanzar la misma velocidad de reacción que se observa en otras ramas de la economía.
Impacto en los bolsillos formales
Al observar el desempeño interanual, la tendencia de rezago del empleado bajo relación de dependencia formalizada se consolida con notable fuerza. El Índice de salarios total acumula en marzo una suba del 8,6% respecto a diciembre de 2025, mientras la inflación acumulada llegaba al 9,4% en el periodo. No obstante, el sector privado registrado se ubica nuevamente en el último puesto de la tabla general, con un escaso aumento acumulado del 5,9% en el trimestre.
En claro contraste, el sector privado no registrado lidera nuevamente las subas acumuladas del período con un contundente 14,3%, seguido de cerca por el sector público con un 9,4%. La investigación del INDEC considera que el 50% de los trabajadores asalariados se desempeña en el sector privado registrado, el 30% en el Estado y el 20% en la informalidad.
La dinámica marcadamente regresiva para los asalariados formales impacta de lleno en los niveles de consumo de la clase media, que históricamente funciona como el principal motor de la demanda interna en la economía nacional.