Adiós a una voz legendaria: murió Julio Ricardo, la cara de Tribuna Caliente y Fútbol para Todos
Murió Julio Ricardo, un ícono del periodismo argentino.Redes
Murió Julio Ricardo, un ícono del periodismo argentino.Redes
Murió Julio Ricardo, un ícono del periodismo argentino.Redes
Murió Julio Ricardo, un ícono del periodismo argentino.Redes
El periodismo deportivo argentino está de duelo: murió Julio Ricardo. El comentarista, de 87 años, deja una huella imborrable en el fútbol argentino. Su fallecimiento, ocurrido en la Clínica Zabala, marca el fin de una estirpe de comunicadores que profesionalizaron el género, sumándose a las recientes partidas de Marcelo Araujo y Ernesto Cherquis Bialo.
Nacido el 18 de agosto de 1933, Julio Ricardo (cuyo nombre real era López Batista) fue un "hijo del oficio". Heredó la pasión de su padre, José López Pájaro, y desde sus inicios en 1957 en Noticias Gráficas no paró de crecer. Su voz fue sinónimo de jerarquía en Radio Colonia, Nacional y Rivadavia, donde fue elegido por el mítico José María Muñoz para heredar el legado de Enzo Ardigó.
Para las generaciones más jóvenes, Julio Ricardo fue la cara del debate apasionado y el análisis equilibrado. En los años 90, bajo la tutela de Gerardo Sofovich, fue el pilar de "Tribuna Caliente", aquel programa que paralizaba los domingos junto a Antonio Carrizo, Guillermo Nimo y Horacio García Blanco.
Más tarde, entre 2009 y 2013, su figura volvió a cobrar una relevancia masiva como comentarista principal de "Fútbol Para Todos", reencontrándose en la cabina con Marcelo Araujo para llevar el fútbol gratuito a todos los hogares del país.
En su último gran acto público, Ricardo se mostró emocionado por la conquista de la Selección argentina en Qatar 2022, destacando que el deporte era la herramienta para "no vivir en guerra ni en grietas de manera permanente". La carrera de Ricardo estuvo marcada por hitos que exceden lo deportivo:
A diferencia de muchos colegas de su época, Julio Ricardo se negó a ser "etiquetado" en la guerra entre menottistas y bilardistas. “No me afilié a ningún bando, traté de tomar cosas de ambos”, solía decir, haciendo honor a la diversidad intelectual que mamó en su casa desde niño.
Con su partida, el periodismo argentino pierde no solo a un profesional de raza, sino a un caballero del debate. Sus restos serán despedidos por colegas, futbolistas y un público que, durante 60 años, lo eligió para entender qué pasaba dentro de la cancha.