La Selección Argentina quedó inesperadamente atrapada en el centro de un conflicto que excede al fútbol y expone una de las tensiones más profundas de la economía local: el futuro de la industria textil frente al avance de las importaciones.
- La camiseta de la Selección Agentina se fabrica afuera y se vende a precio récord
- El conflicto que se destapó por la casaca campeona del mundo
La Selección Argentina quedó inesperadamente atrapada en el centro de un conflicto que excede al fútbol y expone una de las tensiones más profundas de la economía local: el futuro de la industria textil frente al avance de las importaciones.
El disparador fue una declaración del ministro de Economía, Luis Caputo, quien en medio del debate por los altos precios de la indumentaria en el país afirmó que no compra ropa en la Argentina por su elevado costo.
Las declaraciones generaron una fuerte reacción en el sector, que atraviesa una de sus semanas más críticas: más de una docena de empresas anunciaron cierres o reducción de producción, mientras que las importaciones de indumentaria y calzado alcanzaron USD 1.506 millones en 2025, un salto que presiona directamente sobre el empleo local.
En ese contexto, Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) y empresario histórico del sector, decidió responder con un ejemplo de alto impacto simbólico: la camiseta oficial de la Selección Argentina.
A través de su cuenta en X, Drescher publicó la imagen de la camiseta del último campeón del mundo con una etiqueta que indica “Made in Thailand” y un precio final en Argentina de $262.999. El dato no pasó desapercibido: incluso la propia etiqueta aclara que el valor sin impuestos nacionales sería de $217.355, lo que volvió a poner en discusión el peso de la carga fiscal, pero también la lógica de producción.
“La camiseta del último Campeón del Mundo hecha en otro país y a precios altísimos”, escribió Drescher, en un mensaje que rápidamente se viralizó y reavivó el debate sobre quiénes ganan y quiénes pierden con la actual política comercial.
El empresario, creador de marcas emblemáticas como Caro Cuore, Vitamina y actual dueño de Jazmín Chebar, fue más allá y apuntó directamente al Gobierno nacional: “La Cámara de la Indumentaria recomienda dejar de subsidiar el trabajo de otros países y comenzar por bajar los impuestos abusivos al trabajo argentino y las tasas de interés leoninas, las más altas del mundo”.
La decisión de producir las camisetas fuera del país corresponde exclusivamente a Adidas, sponsor oficial de la Selección Argentina desde hace más de 25 años. Sin embargo, el dato que más incomodidad genera en la industria local es que Argentina es uno de los 15 países del mundo que fabrican oficialmente camisetas de la marca, con plantas que cumplen los mismos estándares de calidad que cualquier otra a nivel global.