El Rally Dakar ha quedado manchado por la polémica tras un suceso que pudo haber tenido consecuencias fatales. Durante la segunda parte de la etapa maratón, el popular aventurero Jesús Calleja y su navegante, el experimentado argentino Eduardo Blanco, protagonizaron un accidente estremecedor que ha puesto a la organización bajo la lupa.
Crónica de un vuelco anunciado: Calleja y Blanco, víctimas de la "nube de la muerte"
El kilómetro 271 de la especial con destino a Ha'il fue el escenario del desastre. Debido a un polémico orden de salida impuesto por la FIA, la dupla hispano-argentina se vio obligada a remontar desde posiciones muy retrasadas. Esto los sumergió en una densa e impenetrable nube de polvo generada por vehículos mucho más lentos que los precedían.
Sin visibilidad alguna -lo que los pilotos llaman correr "en la oscuridad"-, el Santana T1+ impactó a gran velocidad contra un bache oculto. El golpe fue seco: el vehículo fue catapultado, dio una vuelta de campana frontal y aterrizó de forma violenta. Por puro milagro, tanto el argentino como el español lograron salir del habitáculo ilesos, aunque el coche quedó virtualmente destruido.
El grito que la FIA no quiso escuchar: "¿Si ocurre un accidente será su culpa?"
Lo que transforma este accidente en un escándalo de proporciones internacionales es la advertencia previa. Apenas 48 horas antes, Calleja había mantenido una tensa reunión con los comisarios de la FIA denunciando la peligrosidad de las posiciones de salida.
"¿Si ocurre un accidente será culpa de la FIA o mía?", fue la pregunta premonitoria que el presentador lanzó al director de Cross-Country tras quejarse de que lo obligaban a correr bajo un riesgo innecesario. La respuesta de la organización fue mantener el reglamento, una decisión que hoy es calificada por el entorno de la dupla como una negligencia absoluta.
El factor Eduardo Blanco: un argentino en el ojo de la tormenta
Eduardo Blanco, navegante de confianza de Calleja y pieza clave en el desarrollo del Santana, ha sido una de las voces más críticas con la seguridad en este Dakar 2026. Para el argentino, la situación vivida fue "criminal". Correr a 160 km/h sin ver más allá del capó es una ruleta rusa que, esta vez, estuvo cerca de cobrarse dos vidas.
¿Se termina el sueño del Santana en el Dakar 2026?
El impacto ha dejado daños estructurales severos en el vehículo. Al tratarse de una etapa maratón, donde los competidores no pueden recibir auxilio de sus mecánicos externos, las posibilidades de continuar en carrera son mínimas. Para Blanco y Calleja, este accidente es un "déjà vu" amargo del 2019, cuando otro vuelco los dejó fuera de combate.
Sin embargo, esta vez el sabor es distinto: no fue un error de navegación ni una falla mecánica, sino una decisión administrativa la que los envió directamente al centro de una trampa de polvo y peligro. Este suceso promete abrir un debate necesario sobre la seguridad de los pilotos "amateurs" y profesionales que quedan atrapados en el tráfico de la caravana, poniendo en duda los criterios de prioridad de la FIA para las futuras etapas.