La fiesta estaba lista. El Gigante de Arroyito se vistió de gala para recibir a un hijo pródigo de Rosario Central. Sin embargo, Godoy Cruz no quiso ser un mero invitado/espectador en convite ajeno. El Tomba se plantó y dejó que el show por la vuelta de Fideo quede en las tribunas, rescatando un punto tan valioso como polémico.
El duelo fue parejo y con pocas situaciones de peligro. Bien el Tomba defensivamente, con una última línea improvisada tras las ausencias de última hora de Andrés Meli y Lucas Arce. Enfrente, el local apostó al poderío del póker de ataque conformado por Campaz, Malcorra, Di María y Veliz, aunque muchas estrellas no siempre son constelación.
El duelo se fue al descanso con un 0 a 0 opaco y merecido para cada bando, y pintaba un segundo tiempo similar. Hasta que Dóvalo encendió la polémica: córner de la izquierda y un supuesto agarrón de Daniel Barrea sobre Veliz que derivó en penal para el Canalla. Sí, una canallada del juez porque fue prácticamente una caricia.
Di María, jerarquía inoxidable, lo cambió por gol y parecía que el dueño de casa tenía fiesta completa, pero no. Justicia divina activada porque el Tomba logró la igualdad por intermedio de Vicente Poggi a los 95 minutos, tras empujar como 9 un centro quirúrgico desde la derecha que terminó en el fondo del arco de Broun.
Por contexto y situación, empate valioso para el Expreso, que ahora se prepara para recibir a Sarmiento de Junín. El duelo será el próximo sábado y marcará el debut del Feliciano Gambarte de manera oficial.
La bronca de Federico Rasmussen en Godoy Cruz
"Sabíamos que iba a hacer un partido difícil y raro. El penal para mí no fue, y si fue, se deberían cobrar varios en el fútbol argentino. Sin embargo tuvimos actitud y lo empatamos con huevo y actitud", dijo Federico Rasmussen al término del encuentro. El zaguero fue medido en sus declaraciones pero no dejó pasar la actuación del juez.