La presencia de Lionel Messi en el Gran Premio de Miami de Fórmula 1 transformó una jornada habitual del calendario en un verdadero fenómeno mediático global. El capitán de la Selección Argentina asistió junto a su familia al evento y su paso por el paddock generó un impacto inmediato.
Desde su ingreso al circuito, acompañado por Antonela Roccuzzo y sus hijos, Messi captó la atención de equipos, pilotos y público. La visita no solo tuvo repercusión en el lugar, sino que se amplificó al día siguiente con la difusión de imágenes y videos en redes sociales y plataformas oficiales, donde se documentó cada momento del recorrido familiar por el corazón de la Fórmula 1.
El evento deportivo tuvo como protagonista en pista al joven piloto italiano Andrea Kimi Antonelli, quien se quedó con la victoria, consolidándose además como líder del campeonato. En paralelo, el argentino Franco Colapinto firmó una destacada actuación al finalizar en la séptima posición, su mejor resultado hasta el momento en la categoría.
Messi - Mercedes - Fórmula 1
Messi junto a los dos pilotos del equipo Mercedes.
Uno de los puntos centrales de la visita de Messi fue su paso por el box del equipo Mercedes. Allí, la escudería alemana registró y compartió imágenes en las que se lo ve interactuando con los pilotos George Russell y el propio Antonelli. En ese contexto, los hijos del futbolista mostraron especial interés por los aspectos técnicos de los monoplazas, explorando el volante y escuchando atentamente las explicaciones de Russell sobre las funciones de cada comando.
El motivo de la cercanía de Messi con Mercedes
La cercanía con Mercedes no fue casual. Parte de la atención también se centró en la indumentaria de Thiago, Mateo y Ciro, quienes lucieron ropa oficial del equipo, en línea con acuerdos comerciales que vinculan a la escudería con la marca que históricamente viste a Messi.
El momento más destacado de la jornada llegó cuando el astro rosarino se sentó en el monoplaza de Antonelli. La escena, capturada en múltiples ángulos, mostró a Messi experimentando de primera mano la posición de conducción de un vehículo capaz de superar los 300 kilómetros por hora.