Dificultades financieras

Ahora son las empresas: 1.937 firmas entraron en mora en septiembre

La cantidad de compañías con problemas para pagar sus deudas bancarias aumentó un 53% en un año y ya se acerca a las 59.000
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Por El Editor Mendoza

La morosidad empresarial sigue en aumento en Argentina. Durante septiembre de 2026, otras 1.937 empresas ingresaron en mora y elevaron a 58.982 la cantidad de firmas con dificultades para cumplir con sus obligaciones bancarias, un 53% más que hace un año.

El informe de la consultora Fidelitas señala que las tasas de interés elevadas encarecen el crédito y complican la situación financiera de las pequeñas y medianas empresas (pymes), que enfrentan problemas de liquidez y postergan pagos a sus proveedores.

La industria manufacturera y la construcción aparecen entre los sectores más afectados por la caída de la actividad. En contraste, la minería y el comercio exterior mostraron resultados positivos.

La minería y las exportaciones tuvieron un mejor desempeño porque venden sus productos a otros países y generan ingresos en dólares. Además, Argentina registró un superávit comercial, es decir, vendió al exterior más de lo que compró. Esto favoreció el ingreso de divisas al país.

En cambio, la industria manufacturera y la construcción sufrieron por la caída del consumo: las familias tienen menos dinero disponible para gastar y las empresas venden menos. A esto se suman las altas tasas de interés, que encarecen los créditos. Para muchas pymes, financiar sus actividades se volvió más difícil y comenzaron a acumular atrasos en los pagos.

El problema se une al de la mora familiar

A las dificultades de las empresas se suma el endeudamiento de las familias, que también afecta el consumo y reduce los ingresos de los negocios.

El deterioro también se refleja en la situación general de los deudores. Según el informe de Fidelitas, alrededor de 3,7 millones de CUITs se encuentran en situación crediticia 5, la categoría que el Banco Central considera irrecuperable. El registro incluye tanto a empresas como a personas físicas con actividad comercial, por lo que no representa exclusivamente a compañías con problemas para pagar sus obligaciones.

A su vez, cuando las familias tienen menos margen para afrontar sus deudas, también restringen sus gastos. Esa menor capacidad de consumo repercute en las ventas de los comercios y en los ingresos de las empresas, lo que agrava las dificultades para sostener su actividad y cumplir con los pagos.

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