El asado, cada vez más lejos: el consumo de carne se desploma en medio de la escalada del precios
La actividad frigorífica de febrero fue una de las más bajas en medio siglo. El consumo interno de carne baja al ritmo de la inflación.
PorGabriela Valdés
20 de marzo de 2026 - 09:23
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Santiago Tagua/ElEditor Mendoza
Febrero de 2026 quedará registrado como uno de los meses más críticos para la industria frigorífica argentina. Con apenas 924,3 mil cabezas de hacienda vacuna faenadas en 337 establecimientos, la actividad del segundo mes del año fue una de las más bajas en casi medio siglo, ocupando el puesto 37 entre los últimos 47 febreros. Aunque el guarismo representó un leve repunte del 1,5% respecto de enero —ajustado por días laborables—, la comparación interanual mostró una caída del 10,7%, equivalente a 110 mil animales menos, situación que emparda con la caída abrupta del consumo de carne en el mercado interno. Los datos corresponden a un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA) difundido en las últimas horas.
La explicación de este retroceso no es nueva. Desde hace más de un año, los analistas advierten que la sequía prolongada entre 2021 y 2024, seguida por inundaciones en 2024 y 2025, alteró de manera profunda la dinámica del rodeo. La necesidad de vender animales de forma anticipada y la reducción del stock de madres impactaron en la eficiencia productiva, generando menores zafras de terneros y, en consecuencia, una oferta reducida de hacienda para faena. El resultado fue un encarecimiento del animal en pie, cuyo precio relativo alcanzó el nivel más alto de los últimos 15 años.
Un dato que preocupa es la creciente participación de hembras en la faena total. En febrero, las vacas representaron el 48% del total, un porcentaje que supera en casi un punto al registrado un año atrás. Sólo en momentos contractivos del ciclo ganadero, como en 2008-2009 y en 2019, se habían observado cifras similares o superiores. Este fenómeno, advierten los especialistas, compromete la capacidad de recomposición del rodeo a mediano plazo.
El panorama del primer bimestre confirma la tendencia. Entre enero y febrero, 345 establecimientos faenaron 1,943 millones de vacunos, un 11,1% menos que en igual período de 2025. Los frigoríficos habilitados por Senasa concentraron el 78,5% de la actividad, con apenas veinte plantas responsables de más de un tercio de la faena. En el otro extremo, 138 establecimientos faenaron menos de mil cabezas cada uno, reflejando la marcada concentración del negocio.
La contracción de la faena se tradujo en una menor producción de carne vacuna: 457 mil toneladas en el primer bimestre, un 9,1% menos que el año anterior. Mientras tanto, las exportaciones mostraron un comportamiento más dinámico. Los envíos al exterior ascendieron a 124 mil toneladas, con un incremento interanual del 6,6%.
El consumo interno, en cambio, sufrió un fuerte retroceso: cayó 13,8% anual, totalizando 332,7 mil toneladas. El consumo per cápita se ubicó en 47,3 kilos por año, 2,5% menos que en 2025.
Este dato golpea directamente a la mesa de los argentinos. El asado, símbolo de la reunión familiar, alcanzó un precio promedio de $16.852 por kilo, mientras que cortes populares como la paleta, el cuadril y la nalga subieron más de 8% en un solo mes. La carne picada común, base de la cocina cotidiana, trepó 7,1%.
Frente a este panorama, muchos hogares buscaron refugio en el pollo, pero tampoco allí encontraron alivio: el precio del kilo subió 10,2% mensual, llegando a $4.489. La sensación general es que el clásico “domingo de asado” se ha convertido en un lujo cada vez más difícil de sostener.
consumo interno carne
Exportaciones en alza
En el plano comercial, las exportaciones de carne vacuna certificadas en enero-febrero alcanzaron 43,6 mil toneladas peso producto, con una recuperación del 13,5% respecto al año anterior. Si bien los envíos a China se redujeron, la demanda de Estados Unidos, Israel, Alemania y Países Bajos compensó la caída. El precio promedio de la tonelada exportada se ubicó en 7.362 dólares, un 30% más que en enero de 2025. En consecuencia, los ingresos por exportaciones crecieron 47,6%, alcanzando 321 millones de dólares.
Baja el consumo interno, crecen las exportaciones
El mercado interno, sin embargo, sintió el impacto de la escasez. En Cañuelas, el valor de la hacienda en pie aumentó 8,5% en febrero, acumulando un alza interanual de 72,7%. Este encarecimiento se trasladó a las góndolas y se convirtió en uno de los principales motores de la inflación alimentaria.
Febrero confirma que por un lado, la industria frigorífica enfrenta una de las peores caídas de actividad en décadas, con riesgos para la sustentabilidad del rodeo. Por otro, las exportaciones encuentran oxígeno en mercados externos dispuestos a pagar más por la carne argentina. En el medio, los consumidores locales padecen precios cada vez más altos, resignando kilos de carne en su dieta y viendo cómo el asado, la picada o el guiso se transforman en un desafío para el bolsillo.