El comportamiento social se transforma cuando se acercan las fiestas de fin de año, producto del choque de emociones dispares que provocan en la comunidad. Son inevitables, entonces, las derivaciones económicas durante esta época. Lo saben los comerciantes, que a veces ganan y otras se quedan con las caras largas.
Este año, los gestores del comercio del centro de la ciudad de Mendoza llegaron a la previa de Navidad y Año Nuevo con las cuentas exhaustas, pero con la esperanza intacta de recuperarse con la demanda de las fiestas.
"En general las ventas están un 40 por ciento abajo de las de 2023", repasó Adrián Alín, presidente de la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de la Ciudad de Mendoza (Cecitys), en una entrevista con ElEditor.
Resiliencia ante la crisis
El dirigente gremial empresario dejó trascender que la situación genera frustración en el sector, aunque aseguró que nunca se llega a la resignación y menos cuando se acercan las fiestas de fin de año, que conllevan la posibilidad de "salvar el año" si se presentan con buena dinámica o al menos "no seguir perdiendo", acotó.
Vendiendo seis de cada diez unidades de las que vendían hace dos años, muchos comercios bajaron las persianas, pero en mayor parte los locales volvieron a ocuparse, claro que con productos de rubros distintos a los que llevaron a la quiebra o a la mudanza al negocio anterior.
Sectores golpeados
Alín explicó que los rubros más castigados son los de los artículos que no son imprescindibles, entre los que identificó a las mueblerías o los bazar. Por otro lado, sostuvo que las fábricas textiles fueron fuertemente castigadas por la crisis configurada por la conjunción de la caída de la demanda y la apertura fuerte de las importaciones.
En Mendoza, por ser una provincia de frontera, los comerciantes tienen que lidiar con una amenaza extra respecto a las generalizadas en el país: la competencia, en este caso, con los negocios de Chile. Los tours de compras de mendocinos a Chile todavía le hacen más daño a los vendedores locales que la expansión de las compras a China a través de plataformas digitales.
Los artículos que se importan desde Chile son del rubro textil y zapatería, con las zapatillas a la cabeza. También el rubro tecnología en Mendoza tiene fuerte competencia con la importación de Chile, además de ser de los demandado por medio de las plataformas fundamentalmente a Estados Unidos y China.
El rol de las plataformas
El boom de las plataformas de comercio internacional habilitado por la apertura de las importaciones promovida por el presidente Javier Milei "tiene más impacto en los clientes jóvenes, los más grandes todavía desconfían", puntualizó Alín. A la vez, las plataformas han sido adoptadas por muchos comerciantes locales, que comenzaron a reemplazar parte de la entrega de sus proveedores nacionales con productos importados, fundamentalmente de China y otros países asiáticos.
Alín explicó que la crisis del comercio se explica más por "la falta de plata en la calle" que por la competencia de la importación, aunque no se pueda despreciar su impacto en el análisis de la situación. En definitiva, las causas de la crisis del comercio local se hallan en el cambio de modelo económico producido en diciembre de 2023, con el traspaso del gobierno nacional de Alberto Fernández a Javier Milei. Del dólar caro y difícil de comprar se pasó a un dólar barato al alcance de los consumidores, a la vez que se secó la calle de circulante, admitió el dirigente de la cámara empresaria.
Dos modelos
Hasta diciembre del 2023 los comercios mendocinos se atiborraban de chilenos en busca de hacer diferencias con la oferta de su país, mientras que desde entonces cambió el sentido del tránsito de la demanda. Si bien la reconfiguración del escenario del comercio producida durante los últimos dos años perjudicó a los actores locales del sector, el presidente de la Cecitys explicó que entre los afiliados a la cámara no hay unanimidad en las preferencias entre uno y otro modelo, es decir entre el que rigió hasta 2023 y el que se instauró desde entonces.
"Hay que elegir si se quiere un país industrial o uno ensamblador y las opiniones están divididas, son muy personalistas los comerciantes", explicó Alín, a la vez que avisó que de su parte no opina de modelos económicos porque no es economista, con lo cual "tengo mi opinión como cualquier comerciante, pero no soy experto".