Con la segunda semana sin cepo para personas físicas en marcha, el Gobierno refuerza su estrategia para contener el dólar. En el mercado informal, el blue retrocedió levemente y se distancia del cripto, que se muestra más competitivo en las plataformas digitales.
Una nueva etapa cambiaria con expectativas oficiales
Tras el fin de las restricciones para la compra de divisas por parte de particulares, el Ministerio de Economía proyecta una mayor estabilidad cambiaria. La meta oficial es que el dólar se mantenga lo más cerca posible del piso de la banda de flotación, estimado en $1.000, en el marco de la llamada Fase 3 del programa económico.
Este domingo, el dólar blue cotiza a $1.220 para la compra y $1.250 para la venta, con una brecha del 8,18% respecto al dólar oficial, que cerró 2024 en $1.230. La diferencia es la más baja en lo que va del año, lo que alimenta el optimismo del Ejecutivo. A esta dinámica se suma el último dato de inflación, que en marzo marcó un 3,7%, lo que para el Gobierno representa una señal de desaceleración, aunque la presión sobre los precios aún persiste.
Dólar cripto: una alternativa en auge frente al blue
En paralelo, el dólar cripto mantiene valores aún más bajos que el informal. En exchanges como Binance, el USDT (Tether) se ubica en $1.209,5, consolidando su rol como refugio financiero para los argentinos que buscan dolarizar sus ahorros fuera del sistema bancario tradicional.
Las stablecoins —criptomonedas diseñadas para replicar el valor de activos estables como el dólar o el euro— son cada vez más utilizadas en el país. Particularmente durante feriados, fines de semana o en momentos de incertidumbre política, las cotizaciones del dólar cripto suelen anticipar el comportamiento del blue.
En Argentina, las monedas más demandadas son USDT, DAI y USDC, todas con paridad 1 a 1 con el dólar. Su facilidad de acceso y cotización libre las vuelven una opción creciente en un contexto donde el mercado paralelo aún tiene protagonismo.
Mientras tanto, el Gobierno apuesta a consolidar la calma cambiaria, con la esperanza de que la baja en la brecha ayude a contener la inflación y apuntale una recuperación económica sostenida.