La recaudación acumulada de Mendoza cayó 1,2% en términos reales durante los primeros nueve meses de 2026, en comparación con el mismo período del año pasado. El dato, informado por el Ministerio de Hacienda y Finanzas, muestra que la provincia está contando con menos recursos después de descontar el efecto de la inflación.
El número por sí solo no alcanza para explicar el escenario. El problema central es qué ocurre cuando el Estado tiene menos dinero para sostener el mismo nivel de gastos.
Entre los impuestos provinciales, el Inmobiliario fue la única excepción y consiguió mantener un resultado positivo. Aportó $60.275 millones y logró escapar de la tendencia negativa gracias a las actualizaciones impositivas.
El resto de los principales recursos terminó con números en baja. Ingresos Brutos, que sigue siendo la principal fuente de recaudación provincial, aportó $1.045.623 millones, pero se vio afectado por el menor movimiento de la actividad comercial y el consumo.
También retrocedieron el Impuesto a los Sellos, con $103.597 millones, y el Impuesto Automotor, que sumó $95.749 millones. A eso se agregaron $161.948 millones correspondientes a regalías.
Menos ingresos y más presión sobre el gasto
La recaudación funciona como una de las principales fuentes de financiamiento del Estado. Cuando los ingresos pierden fuerza frente a la inflación, el Gobierno tiene menos margen para sostener gastos que siguen siendo necesarios.
Esto puede traducirse en una mayor presión sobre áreas como salud, educación y seguridad, además de dificultar el ritmo de obras públicas como rutas, escuelas y hospitales.
El problema también puede trasladarse a las discusiones salariales. Con menos recursos disponibles, la Provincia enfrenta mayores dificultades para ofrecer aumentos que acompañen la inflación a docentes, policías, médicos y otros empleados públicos.
Por eso, una recaudación que cae en términos reales no representa solamente un dato contable. También puede condicionar decisiones que afectan directamente el funcionamiento del Estado.
Qué puede hacer Mendoza
Ante un escenario de menores ingresos, una de las alternativas es reducir o postergar gastos. Otra es buscar financiamiento para sostener compromisos que no pueden demorarse.
También puede aumentar la dependencia de los recursos que llegan desde la Nación, ya sea a través de la coparticipación o de transferencias discrecionales.
En ese contexto, el dato más importante del tercer trimestre no es solamente que la recaudación cayó 1,2%. La señal de fondo es que Mendoza dispone de menos recursos reales para afrontar sus obligaciones, en un momento en el que el margen para ajustar gastos o aumentar ingresos puede resultar cada vez más limitado.
La excepción del Impuesto Inmobiliario permite amortiguar parcialmente ese escenario, pero no alcanza para compensar el desempeño del resto de los principales recursos provinciales.