Los intríngulis del INDEC.

La trampa del promedio: el Gobierno celebra una supuesta suba de salarios, pero el cálculo encierra un truco

El Gobierno celebró una suba promedio del 2,5%, pero los ingresos de los trabajadores registrados volvieron a perder frente al costo de vida.

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
24 de diciembre de 2025 - 09:45

Los salarios volvieron a mostrar señales de debilidad en octubre y, una vez más, quedaron rezagados frente a la inflación. El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) que celebró el Gobierno reveló que el índice de salarios avanzó un 2,5% mensual, apenas por encima del 2,3% que marcó el costo de vida. Sin embargo, al desagregar los datos, se evidencia que el, promedio disfraza en realidad una pérdida: los trabajadores registrados, que representan la mayor parte del empleo formal, tuvieron un incremento de apenas 2,1%, lo que implicó una nueva caída del poder adquisitivo.

El panorama en el sector público fue aún más desfavorable. Los empleados estatales registraron un aumento del 1,9%, explicado por un incremento del 1,2% a nivel nacional y del 2,1% en las provincias. En ambos casos, el resultado quedó por debajo de la inflación, consolidando la pérdida de capacidad de consumo de los trabajadores formales.

salarios indec

El sector informal: mejora porcentual desde una base frágil

El único segmento que logró superar ampliamente la inflación fue el sector privado no registrado, con una suba del 4,2%. Sin embargo, este dato debe leerse con cautela: se trata de un universo con salarios mucho más bajos, alta volatilidad y escasa protección laboral. La mejora porcentual, aunque significativa, no alcanza para compensar las condiciones de precariedad que caracterizan al empleo informal.

Una recuperación interanual insuficiente

En la comparación interanual, el índice de salarios acumuló un avance del 43,1%. A primera vista, el número parece alentador frente a una inflación del 31,3% en el mismo período. Pero al observar los sectores, la recuperación se muestra desigual.

Los salarios del sector privado registrado crecieron apenas 30,5% interanual, confirmando que la recomposición del ingreso formal continúa rezagada. El sector público mostró una variación similar, del 31,9%, mientras que los informales volvieron a destacarse con un incremento superior al 113%, reflejo de ajustes tardíos y concentrados.

Entre enero y octubre, los salarios acumularon una suba del 33,7%. El impulso provino casi exclusivamente del sector no registrado, que avanzó 84,5%. En contraste, el aumento acumulado del sector privado registrado fue de 22,9%, un nivel que confirma la erosión del ingreso real en lo que va de 2025.

Impacto directo en el consumo

Este comportamiento explica por qué, aun con una inflación mensual más baja, los hogares con empleo formal no logran percibir una mejora concreta en su capacidad de consumo. La desaceleración inflacionaria, sin paritarias que acompañen, termina funcionando como un freno adicional a la recuperación salarial.

El consumo, una variable clave para la actividad económica, se ve directamente afectado por la pérdida del salario real. Con menos poder adquisitivo, las familias ajustan gastos, postergan compras y priorizan necesidades básicas. Esta dinámica repercute en sectores como el comercio minorista y los servicios, que dependen de la demanda interna para sostener su actividad.

Perspectivas hacia fin de año

Los datos de octubre refuerzan un escenario de cautela hacia el último tramo del año. La pregunta que se abre es si las próximas negociaciones salariales lograrán revertir la tendencia o si, por el contrario, la brecha entre ingresos y precios seguirá ampliándose.

El economista Iván Cachanosky, de la Fundación Libertad y Progreso, advirtió que “si bien el dato de octubre muestra una leve mejora, la inflación mensual en los últimos meses también fue alta; entonces está medio empardado el tema. El salario empezó a recuperar rápido, pero quedó levemente por debajo del último techo relativo desde que asumió el Gobierno”.

Un cierre de 2025 con incertidumbre

Con la inflación de noviembre estimada en 2,5%, la incógnita es si los salarios podrán avanzar a una velocidad que supere ese nivel. El desafío no es menor: la recuperación del ingreso real es condición necesaria para sostener el consumo y, en consecuencia, la actividad económica.

Octubre dejó en claro que, aunque los números globales del índice de salarios muestran cierta mejora, la realidad de los trabajadores registrados y públicos sigue siendo de pérdida. El sector informal, con su fuerte suba, marca la diferencia, pero lo hace desde una base frágil y desigual.

El cierre de 2025 se perfila con un escenario de tensiones: inflación persistente, salarios que no logran recomponerse y un consumo debilitado. La evolución de las paritarias y las políticas económicas será decisiva para definir si el próximo año comienza con señales de alivio o con la continuidad de un poder adquisitivo en retroceso.

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