El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó que el IPC registró un alza mensual del 2,9% en febrero de 2026. Con este dato, la inflación acumulada en el primer bimestre del año se ubicó en el 5,9%, mientras que la variación con respecto al mismo mes del año anterior alcanzó el 33,1%.
A diferencia de otros períodos, el principal motor de la suba no fueron los alimentos, sino los costos fijos de los hogares. El rubro de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles lideró los incrementos con un 8,1%, reflejando el fuerte impacto de los ajustes en las tarifas de servicios públicos y combustibles. Otros sectores con subas pronunciadas fueron Comunicación (4,5%), Bebidas alcohólicas y tabaco (3,9%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (3,5%).
INDEC: el costo de vida y la línea de pobreza
El aumento de los precios regulados y la canasta de consumo básico ha elevado significativamente los ingresos necesarios para la subsistencia. Según el informe de la Canasta Básica Total (CBT), una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.385.111,04 para cubrir sus necesidades esenciales y no ser considerada pobre.
Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina la línea de indigencia, se situó en $612.880,99 para ese mismo grupo familiar. Si se analiza el impacto individual, un adulto equivalente requirió un ingreso de $448.256,00 para costear su CBT, mientras que necesitó $198.343,36 exclusivamente para cubrir sus necesidades alimentarias básicas.
En el extremo opuesto del índice, los rubros que presentaron las menores variaciones mensuales fueron Prendas de vestir y calzado, con apenas un 0,9%, y Educación, que registró un 1,2%. Estas cifras nacionales muestran una brecha respecto a los datos locales de Mendoza, donde la inflación fue del 2,5% y la canasta básica total para una familia similar se ubicó en $1.305.198.