En la Conferencia Anual de la Unión Industrial Argentina (UIA), Paolo Rocca, CEO del Grupo Techint, se mostró alineado con las políticas económicas del presidente Javier Milei. Sin embargo, al mismo tiempo que celebró las reformas de corte liberal, su discurso dejó entrever un lamento por la destrucción de la industria nacional por la apertura comercial indiscriminada, que amenaza con desmantelar la estructura industrial del país y agravar la caída de las exportaciones.
Rocca no es un empresario más, sino que le aportó hombres de su riñón al gobierno de Milei: Julio Cordero, secretario de Trabajo, y el titular de YPF, Horacio Marín, salieron de sus empresas.
Luego de considerar que Argentina no puede apoyarse solo en el sector de los recursos naturales, Rocca pidió una "apertura racional". En esa línea, dio algunos ejemplos para respaldar su postura.
Embed - https://publish.x.com/oembed?url=https://x.com/LaEstamosViendo/status/1989181642595000371&partner=&hide_thread=false
"El año pasado importábamos 5.000 lavarropas por mes, y en los nueve meses de 2025 el nivel de importación mensual subió a 87.000; algo similar sucede con las importaciones de heladeras, que pasaron de 10.000 a 80.000 por mes", dijo Rocca. "Eso lleva a muchos a la opción de seguir produciendo o cerrar y usar la cadena comercial para distribuir material importado", lamentó.
El empresario defendió la necesidad de avanzar en cambios laborales, impositivos e institucionales para atraer inversiones, pero al mismo tiempo reconoció que la presión fiscal y la falta de infraestructura siguen siendo obstáculos estructurales.
Entre la ortodoxia y la política para la industria
Rocca insistió en que Argentina no puede prescindir de una política industrial coordinada entre el sector público y privado, pese a que el concepto haya perdido prestigio en ciertos círculos. “Todos los países hacen política industrial”, recordó, sugiriendo que el dogma del libre mercado no alcanza para sostener el empleo de calidad ni la innovación. Su planteo contrasta con la narrativa oficial, que privilegia la apertura irrestricta como motor de crecimiento.
Embed - El CEO de Techint, Paolo Rocca, protestó por el nivel de importaciones
El dilema de la apertura del comercio
El CEO de Techint describió un escenario global marcado por la rivalidad entre China y Estados Unidos y por un aumento de las medidas proteccionistas. En ese contexto, cuestionó que Argentina se lance a una apertura comercial sin resguardos, justo cuando las exportaciones muestran signos de estancamiento y la industria local pierde terreno. “Necesitamos una fuerte estructura industrial”, subrayó, dejando implícito que el entusiasmo por la desregulación puede convertirse en un riesgo para la producción nacional.
Un respaldo, pero con lamentos
El discurso de Rocca terminó siendo un apoyo incondicional pese a todo: Rocca reconoció la dirección del gobierno de Milei, pero advierte que sin una estrategia industrial y sin un comercio exterior regulado, el país corre el riesgo de profundizar su dependencia de las importaciones y debilitar su capacidad exportadora. La paradoja es evidente: el empresario celebra las reformas, pero al mismo tiempo lamenta que el modelo vigente pueda dejar a Argentina sin el músculo productivo necesario para competir en el mundo.