La industria argentina atraviesa un escenario de fuerte presión sobre las empresas y el empleo. Un informe de la consultora Industria y Desarrollo (I+D) advierte que, si la tendencia actual se mantiene, durante 2026 podrían cerrar más de 3.000 firmas industriales y perderse unos 105.000 puestos de trabajo.
El panorama también está marcado por una elevada capacidad ociosa, que ronda el 40%.
Una recuperación que no logra sostenerse
Los últimos datos de actividad muestran señales contrapuestas. Según el informe de coyuntura de I+D, la producción industrial avanzó 0,9% en junio respecto de mayo, una vez descontados los efectos estacionales, y consiguió así su segunda mejora mensual consecutiva.
Sin embargo, durante el primer semestre de 2026, la industria registró una caída del 2,2% respecto del mismo período del año anterior.
Además, el nivel de producción continúa 13,7% por debajo del máximo registrado en noviembre de 2017. El dato muestra que la mejora de algunos meses todavía no se traduce en una recuperación sostenida del sector.
La consultora I+D describe este escenario como un "efecto sándwich": las empresas enfrentan simultáneamente una menor demanda interna y una estructura de costos en dólares que, junto con el ingreso de importaciones, presiona sobre sus márgenes de rentabilidad.
A esto se suma el incremento del costo de los servicios registrado durante los últimos tres años, otro de los factores que condicionan las cuentas de las compañías industriales.
El empleo también siente el impacto
La situación de la industria forma parte de un deterioro más amplio del mercado laboral privado. Según el mismo relevamiento, el comercio perdió 3.600 puestos de trabajo durante el último período analizado y acumula once meses consecutivos de caída, con unos 35.000 empleos menos.
Los servicios profesionales también registraron una reducción de alrededor de 20.000 puestos durante ese período.
En conjunto, el sector privado acumula casi 130.000 trabajadores asalariados formales menos durante el último año, de acuerdo con los datos recopilados por I+D.
La construcción aparece entre las actividades más golpeadas. Desde noviembre de 2023, el sector perdió hasta 65.000 empleos formales, en un contexto marcado por la menor actividad y el freno de distintas obras de infraestructura.
Las dificultades para la industria argentina
El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, señaló que la competitividad de la industria está condicionada por distintos factores, entre ellos la carga impositiva, los costos laborales, la infraestructura, el acceso al financiamiento, la competencia desleal y la caída del consumo.
El escenario tampoco es homogéneo dentro del sector. El informe plantea la existencia de "dos Argentinas económicas": por un lado, actividades vinculadas con los recursos naturales que presentan mejores condiciones generales; por otro, sectores como la industria, la construcción, el comercio y parte de los servicios que continúan atravesando una contracción.
Incluso dentro de la industria vinculada con los recursos naturales aparecen retrocesos. Hasta junio, los proveedores metalúrgicos de petróleo y gas acumularon una baja del 5,3%, mientras que los relacionados con la minería retrocedieron 4,6% y los vinculados con el agro cayeron 3,7%.
La consultora no anticipa una mejora significativa para esos segmentos durante el segundo semestre.
El sector construcción espera un impulso
En la construcción identificaron tres frentes que podrían contribuir a una eventual reactivación: las nuevas concesiones viales, el crédito hipotecario y las inversiones vinculadas con Vaca Muerta, la minería y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
En el caso de la infraestructura, el Gobierno nacional impulsa licitaciones para rutas, puentes y carreteras. Sin embargo, el proceso todavía no se tradujo en el inicio de obras de magnitud.
El desarrollo de proyectos asociados a Vaca Muerta y la minería también podría generar demanda para empresas constructoras y proveedores. Entre las obras mencionadas aparecen rutas, puentes, vías férreas, gasoductos y oleoductos.
El sector advierte que la construcción tiene un efecto multiplicador sobre el empleo, los proveedores y los comercios vinculados a la actividad. Por eso, entre las condiciones que considera necesarias para una recuperación menciona el acceso al crédito, una recomposición salarial y una mayor actividad de la obra pública.