Tan Biónica volvió a Mendoza con su Tour “El Regreso” y lo hizo a lo grande: con las gradas del Teatro Griego Frank Romero Day totalmente llenas. El show de impacto internacional arrancó a las 21:45 y se extendió hasta las 00:15, completando dos horas y media sin respiro.
Un show imponente desde el arranque
El despliegue visual imponente contó con Chano apareciendo desde abajo del escenario en un elevador para abrir con “Santa María”. Le siguieron “Ella”, “Perdida”, “Arruinarse” y “Beautiful”, con las pantallas en modo karaoke que para que todos los mendocinos cantaran a coro.
Se destacaron las pantallas envolventes, un diseño de luces dinámico y una narrativa audiovisual en tiempo real que potenció el clima de cada canción. Además, los cuatro músicos realizaron varios cambios de vestuario.
Pero no todo fue euforia. El show también tuvo un momento de fuerte conexión emocional, con un set reducido en un escenario adelantado, ubicado en el corazón del público y conectado al principal por una pasarela. Allí, en un formato más íntimo, Chano abrió solo con “Loca”.
Luego se sumó Bambi Charpentier en el piano y compartieron recuerdos de su infancia y de aquel primer recital al que los llevó su padre: un show de Los Fabulosos Cadillacs. En ese contexto, interpretaron “Vasos Vacíos”, uno de los temas que había sonado aquella noche.
Un cierre cargado de emoción y mensajes
Uno de los picos emocionales llegó cuando Chano tomó el micrófono y dijo: “Vivir vale la pena, la vida vale la pena”.
Así, familias, grupos de amigos y distintas generaciones cantaron juntos los diferentes hitazos de la banda. Sobre el final, antes de la última interpretación “La melodía de Dios”, Chano esbozó otro mensaje de esperanza: “Vamos a confiar en que lo mejor está por venir”.
La despedida fue a lo grande, con fuegos artificiales que coronaron una noche épica y reafirmaron a Mendoza como una plaza capaz de albergar espectáculos de esta magnitud.