Bolivia elige presidente en medio de una crisis económica y con sondeos que anticipan un giro a la derecha
Candidatos conservadores y de derecha son los favoritos para quedarse con la presidencia de Bolivia.
Candidatos conservadores y de derecha son los favoritos para quedarse con la presidencia de Bolivia.
Candidatos conservadores y de derecha son los favoritos para quedarse con la presidencia de Bolivia.
Candidatos conservadores y de derecha son los favoritos para quedarse con la presidencia de Bolivia.
Las urnas ya están abiertas en Bolivia, donde más de 7,5 millones de ciudadanos están convocados para elegir presidente, 36 senadores y 130 diputados en una jornada electoral marcada por una profunda crisis económica y la posibilidad de un histórico giro a la derecha.
El país que en la última década vivió un auge por las materias primas, hoy enfrenta una escasez de dólares, falta de combustible y una inflación que ronda el 25%, un contexto que impacta de lleno en el humor social.
Las encuestas previas a la elección anticipan un escenario inédito para la política boliviana, con el partido oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) muy lejos de sus resultados históricos y la oposición de derecha perfilándose para competir en un balotaje.
Por primera vez en dos décadas, ni Evo Morales ni un representante directo designado por él competirán por la presidencia. El histórico líder cocalero, que marcó un antes y un después al dar voz al movimiento indígena y gobernar durante casi 15 años, ha sido inhabilitado para postularse a un cuarto mandato. Su estrategia ahora apunta a canalizar el descontento popular a través del voto blanco o nulo.
Mientras tanto, los candidatos ligados al oficialismo, Andrónico Rodríguez y Eduardo del Castillo, muestran un desempeño electoral débil. Rodríguez podría ubicarse en cuarto o quinto lugar, y del Castillo apenas alcanzaría un 2% de intención de voto.
La ausencia de Morales en la boleta marca el inicio de una nueva etapa política en Bolivia, donde los viejos contendientes vuelven al ruedo y el futuro del país se juega en un tablero más abierto que nunca.
Todo indica que, por primera vez en la historia del país, la elección presidencial se definirá en una segunda vuelta electoral que se realizaría octubre.