Después de ningunearla y menospreciar su peso político, la Casa Blanca confirmó que el presidente donald Trump recibirá el próximo jueves a la opositora venezolana y reciente premio Nobel de la Paz, María Corina Machado. El encuentro se produce en un contexto de alta tensión política tras la operación militar que derrocó al mandatario venezolano Nicolás Maduro.
Machado, quien salió clandestinamente de Venezuela con apoyo de Washington para asistir a la ceremonia en Oslo, dedicó su galardón al propio Trump. Sin embargo, el mandatario ha mostrado reservas sobre su papel en una eventual transición política en Caracas.
Reunión tras la visita al Vaticano
La confirmación de Trump llega después de que la opositora venezolana fuera recibida por el Papa en una audiencia privada, según informó la oficina de prensa del Vaticano. La reunión fue comunicada en el boletín con la agenda diaria del Papa, aunque no se dieron más detalles sobre el encuentro.
Tras reunirse con el papa León XIV en Roma, Machado declaró que “está más cerca la derrota del mal” en Venezuela, en referencia a la salida de Maduro y su esposa del poder.
Machado, fuera del esquema de poder en Venezuela
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, defendió la decisión de no integrar a Machado en el nuevo esquema político venezolano: “El presidente Trump y su equipo de Seguridad Nacional hicieron una evaluación realista de la situación, y esa decisión resultó ser acertada”, afirmó en una entrevista con Fox News.
Embed - Maria Machado addresses Trump after Maduro's capture
En paralelo, Trump anunció un acuerdo energético de 500.000 millones de dólares, que incluye el envío de 31 millones de barriles de petróleo hacia Estados Unidos. Los ingresos, según la Casa Blanca, serán depositados en una cuenta bajo control del gobierno estadounidense. Además, se destacó la liberación de presos políticos como parte de los avances en la nueva etapa de cooperación con las autoridades venezolanas.
Washington y la oposición venezolana
El encuentro del jueves entre Trump y Machado promete convertirse en un símbolo de la compleja relación entre Washington y la oposición venezolana, marcada por la mezcla de respaldo internacional, intereses energéticos y tensiones sobre el futuro político del país sudamericano.