En su publicación, Trump acusó a su par venezolano de utilizar petróleo proveniente de “yacimientos robados” para financiar actividades criminales como el narcoterrorismo, la trata de personas, el asesinato y el secuestro. El mandatario republicano también responsabilizó a Caracas de enviar “inmigrantes ilegales y criminales” a Estados Unidos durante la administración de Joe Biden, a quienes aseguró estar devolviendo “a un ritmo acelerado”.
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“Estados Unidos no permitirá que criminales, terroristas ni otros países roben, amenacen o dañen a nuestra nación, ni permitirá que un régimen hostil se apodere de nuestro petróleo, tierras ni ningún otro activo”, escribió Trump, concluyendo con un llamado a que esos recursos sean “devueltos a Estados Unidos inmediatamente”.
Escalada de medidas contra Maduro
El anuncio se suma a una serie de decisiones recientes que refuerzan la estrategia de presión sobre Venezuela. La semana pasada, Trump confirmó que ordenará ataques terrestres contra el país sudamericano. Y el lunes, en una conferencia de prensa en el Salón Oval, declaró al fentanilo como “arma de destrucción masiva”, argumentando que la droga provoca “daños peores que una bomba nuclear” y es responsable de unas 200.000 muertes anuales en Estados Unidos.
La resolución otorga un marco legal para que las fuerzas federales, bajo control directo de la Casa Blanca, ejecuten operaciones militares en territorios considerados amenaza, entre ellos Venezuela. Analistas advierten que la estrategia recuerda a la utilizada por George W. Bush en 2003 contra Irak, cuando se justificó la invasión alegando la existencia de armas de destrucción masiva que nunca fueron halladas.
Ecos del pasado en Irak
El paralelismo con la guerra de Irak es inevitable: primero la acusación de poseer armas o recursos ilegales, luego la exigencia de retirada del líder señalado y, finalmente, la acción militar. En aquel entonces, el desenlace fue la caída de Saddam Hussein y la posterior comprobación de que no existían las armas nucleares denunciadas. Hoy, la incógnita es si Venezuela será el nuevo escenario de una intervención bajo el mismo guion.