El parlamento de Irán considera necesario cerrar el Estrecho de Ormuz como represalia por los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos contra sitios nucleares en territorio iraní, según declaró el legislador Esmail Kosari, miembro de la comisión parlamentaria de seguridad nacional.
La declaración fue difundida por la agencia rusa Tass y deja la decisión final en manos del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el órgano que concentra el poder en situaciones de conflicto en la República Islámica.
La ruta del 20% del petróleo mundial
Desde Washington, el vicepresidente estadounidense J.D. Vance reaccionó con dureza ante la posible medida y advirtió que sería “un suicidio” económico para Irán. “Toda su economía pasa por el Estrecho de Ormuz. ¿Por qué harían eso? No creo que tenga ningún sentido”, expresó.
El Estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más sensibles del planeta, por donde transita cerca del 20% del petróleo comercializado a nivel mundial. Su cierre, aunque sea parcial, podría tener un fuerte impacto global en los precios de la energía y agravar aún más la tensión en Medio Oriente.
Escalada y tensión mundial
La guerra entre Israel e Irán sumó un nuevo y alarmante capítulo este fin de semana, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que ordenó ataques aéreos “muy exitosos” contra tres instalaciones nucleares clave en Irán. El objetivo central fue la planta de Fordo, según precisó el mandatario, aunque también se registraron bombardeos en Natanz e Isfahán, zonas estratégicas para el desarrollo atómico iraní.
La Organización de Energía Atómica de Irán ratificó los ataques a las centrales nucleares ocurridos el domingo por la madrugada. Con este hecho, Washington marca su primera acción directa contra instalaciones nucleares de Irán en el actual conflicto, tras semanas de limitarse a interceptar ataques iraníes dirigidos a Israel.
Israel, por su parte, había iniciado una ofensiva sorpresa el pasado 13 de junio, argumentando una “amenaza inminente” de que Irán desarrollara armas nucleares. Desde entonces, el intercambio bélico no se ha detenido: misiles, drones y ataques aéreos cruzados mantienen en vilo a Medio Oriente.